‘Destilar’: La Vela Puerca declara una guerra suave

Cebreiro y Teysera. Foto: Agustín Dusserre

La Vela Puerca – 'Destilar'

Mi Semilla – Dos estrellas y media

No hay ningún tema llamado "Destilar" en el séptimo disco de estudio de La Vela Puerca, con lo cual vale interpretar el nombre como una invitación a separar los componentes de su mezcla como concepto general. No parece tan difícil, teniendo en cuenta que ya en una primera escucha se notan en este trabajo dos sustancias claramente en choque: el pop rock lindo que se evapora al calor del play y la amargura de las letras que queda en el fondo.

Musicalmente, Destilar ni siquiera intenta sorprender: como una reacción a la división en capítulos bajo ejes temáticos que ofrecía Érase… (2014), este trabajo hace de la uniformidad una bandera. El medio tiempo simpático, con armonías reconocibles, guiado por las guitarras y subrayado por los bronces, es tan transversal que más de una vez nos hace preguntarnos si el tracklist viene avanzando o si quedamos atorados en una suite de 20 minutos. Apenas alguna que otra excepción moderada, como la dulzura acústica con cuerdas de "La luna de Neuquén" o el tupá tutupá de "Aprendiz", rompe con una monotonía que parece craneada a propósito como un medio estéril para que resalte el otro componente: la decepción de la lírica, con frases como "Hoy me da pena la humanidad/Buscando siempre la vanidad", del corte "La nube", o "No me sirve de nada la apatía que empiezo a arrastrar/Hoy llueve tanto que no sé qué hacer, estoy girando como un carrusel", de "Mi diablo".