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Sebastián Domínguez describió cómo fue su embarazosa experiencia marcando a Riquelme y Messi

(Infobae)

“¿Vos lo marcaste a Riquelme?”. La pregunta de Sebastián Vignolo, conductor del programa ESPN F90, llevó a que Sebastián Domínguez, ex defensor y panelista del show, describiera cómo le fue teniendo que custodiar a los futbolistas más cotizados. “Sí. Y me dejó parado y la clavó en un ángulo. ¿Qué tiene que ver?”, sorprendió el ex zaguero de Newell’s, Vélez y Estudiantes. Que se animó a profundizar con un uno por uno divertido.

“A Messi ni lo vi directamente, me avisaron que lo marqué, jaja”, agregó el ex marcador central. “Román, de espaldas, era el más difícil de marcar, no se la podías sacar”, sumó. Ahí le consultaron qué dificultades presentaba Pablo Aimar. “Era otra cosa, era más de dribling”, apuntó.

“¿Cuál era el más difícil de marcar?”, le consultó el periodista. “Cuando jugamos en Rosario a veces los pibitos, así chiquititos, dicen, ‘tirámela larga que le corro’. Y después del partido te dicen: ‘No sos tan lento’. No soy tan lento comparado con Neymar, pero con vos, sí”, contó la anécdota para remarcar que no le fue nada mal en los cruces mano a mano en su carrera.

Luego se animó a dar detalles de sus duelos más picantes. “A José (Sand) lo conozco desde chiquito, nos marcamos toda la vida. Otro fue (Fabricio) Simone, que jugó en Estudiantes. Me quebró un diente y al otro partido, me quebró otro diente. Cuqui Silvera jugaba con los codos y aparte de ser alto era hábil. Lechuga Maggiolo también era difícil. Martín (Palermo) por ahí no tocaba una, pero te agarraba una por el segundo palo y te embocaba”, enumeró los desafíos que enfrentó, con algunos nombres muy conocidos y otros no tanto.

“A Lucho Figueroa lo marqué un clásico de Rosario; perdimos 3-0, pero contame también las ganadas. Fred (el delantero brasileño con pasado de selección), cuando apareció en Cruzeiro, era muy difícil de marcar. Tengo la camiseta de él una camiseta Topper, con cuello piqué de mangas largas”, continuó.

“Cuando compito cambio hasta la forma de pensar. No es ganar a cualquier precio. Pero reconozco que estoy dispuesto a meditar menos algunas situaciones. No habla bien de mí, pero es la realidad. En pos de ganar, me sacrifico mucho y a veces trato de no ser tan reflexivo”, contó Domínguez en una entrevista con Infobae cómo definía su espíritu como jugador. Así, claro, encaraba su cara a cara con los rivales.

“Siempre me faltó un cachitín para decir ‘Seba es jugador de Selección’. Nunca me sentí jugador de Selección. Una vez que estaba ahí me faltó decir ‘ahora es a fondo’. Es como que llegué con la última bala y dije ‘no me queda más. Soy esto. No tengo ese salto. Pero la arena está ahí… Tenés que dar dos brazadas más’. Yo no tenía más. Me morí en la orilla”, subrayó en la misma nota. Pero de todos modos quedó contento con su gran recorrido. “Todo ese trayecto nadando fue increíble. Por eso me morí satisfecho. Esa es una palabra con la que muchos futbolistas luchan el resto de su vida. Yo terminé con una carrera muy en paz aun sin jugar un Mundial”, concluyó.

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