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Nació en Argentina, se destaca en Huracán, pero su bisabuelo escapó del Genocidio Armenio y hoy sueña con llevar a su selección al Mundial de Qatar

Norberto Briasco
Norberto Briasco se ilusiona con llevar a Armenia al próximo Mundial de Qatar. Foto: Maximiliano Luna

“Tenía razón el Diego: es bravo el grandote”… Se da vuelta y sonríe, consciente de que el comentario hace referencia al elogio que había recibido de Maradona, el día que Huracán enfrentó a Gimnasia en el Ducó (1-1 por la fecha 18 de la Superliga del 2019).

Su pelo platinado, que resalta por sobre el resto de sus compañeros, se contrapone a su postura humilde y sencilla. Posa para las fotos con algo de timidez, mientras uno de sus colegas que se está yendo con su auto, baja la ventanilla y le grita: “A veces sos vende humo, pero sos fachero”…

Norberto Briasco está viviendo el sueño que gestó desde chiquito. Durante su infancia en Marcos Paz anhelaba convertirse en jugador profesional. Por eso había hecho inferiores en Independiente y Deportivo Merlo antes de llegar a La Quemita. “A mi viejo siempre le gustaba que fuera a jugar al fútbol, pero no quería que me metiera en los torneos por plata, porque a él le rompieron una rodilla en uno de esos campeonatos”, revela en diálogo con Infobae.

La pelota fue una herramienta fundamental en su niñez. No había juguetes, ni ganas de entretenerse con las escondidas o la mancha. A él lo movía el fútbol, y sus primeros desafíos los afrontaba con sus amigos en los barrios vecinos. “Nos medíamos con otros pibes por la Coca, y mi viejo nunca supo si había guita de por medio. Eran partidos picantes y no se terminaban hasta que no nos dieran más las piernas”, explica con nostalgia.

Durante su adolescencia también conoció a Braian Toledo, el atleta olímpico que murió en un accidente de tránsito en febrero del 2020. “Compartíamos las vacaciones porque íbamos al mismo gimnasio. Él hacía un trabajo mucho más duro que el mío, porque tenía otra fuerza. Teníamos muchos amigos en común y nos veíamos seguido”, recuerda el futbolista.

Ambos estaban unidos por la pasión por el deporte. Y Beto todavía lamenta la pérdida del joven que representó a la Argentina en lanzamiento de jabalina: “Fue una tragedia para Marcos Paz. Él era uno de los atletas más reconocidos de la historia del pueblo y será recordado siempre porque era una gran persona. Todo el mundo tiene un gran recuerdo de él”.

Norberto Briasco ya no tiene que viajar en transporte público 3 horas para ir a entrenar. Durante su etapa de juvenil en el Rojo tuvo que hacer un sacrificio notable para no perderse ninguna práctica en Villa Domínico. La carga horaria del colegio y la jornada laboral de su padre hicieron que el delantero emigrara de la entidad de Avellaneda para probar suerte en Deportivo Merlo, un club mucho más cercano a su hogar. Sin embargo, cuando tenía la edad de Quinta División arribó al Globo y después de un año fue promovido a la Primera, cuando estaba Néstor Apuzzo al frente del equipo.

Norberto Briasco
El delantero llegó al Globo después de hacer inferiores en Independiente y Deportivo Merlo. Foto: Maximiliano Luna

En la actualidad, con Frank Darío Kudelka, es una de las figuras de Huracán. Y sus producciones lo llevaron a recibir una convocatoria desde un exótico seleccionado europeo. “Como los abuelos de mi mamá son armenios, nunca pensé que iba a tener esa posibilidad. Ni se me cruzaba por la cabeza nacionalizarme, pero cuando surgió la oportunidad ni lo dudé”, explica sobre el llamado que recibió desde la región que en su momento perteneció a la Unión Soviética.

“El sueño de todo futbolista es ir a jugar un Mundial y hoy tengo una chance muy linda que no quise dejar pasar. Cuando se pusieron en contacto, lo hablé con mi familia y tomé la decisión de nacionalizarme de inmediato”, agrega.

Si bien el equipo que dirige Joaquín Caparrós nunca estuvo presente en una Copa del Mundo, el sorpresivo inicio en las eliminatorias alimenta el sueño de Briasco. Las victorias ante Liechtenstein (1-0), Islandia (2-0) y Rumania (3-2) posicionan al combinado armenio en la cima del Grupo J y para Beto “es una locura”. “La gente no puede creer este comienzo. Ganarle a Rumania fue algo histórico, porque fue la primera vez que se logró un resultado así. Jamás se había conseguido la cantidad de puntos que logramos en estos tres partidos y se está viviendo con mucha ilusión”.

En el Viejo Continente creen que los candidatos de la zona a pelear por la plaza para Qatar son Alemania, Islandia y Rumania. Superar al combinado vikingo representa un orgullo adicional por el antecedente cercano que se vivió en Rusia, donde el conjunto de Jorge Sampaoli, con Messi a la cabeza, no pudo quebrar a la defensa escandinava (el astro rosarino falló un penal) y debió conformarse con el decepcionante debut (1-1). “”La gente y los jugadores todavía no lo pueden creer, porque además se le ganó muy bien a un equipo que en el último Mundial sacó buenos resultados”, sostiene.

Las tradiciones, el idioma y la cultura son completamente opuestas a la que está acostumbrado el goleador quemero. “Es raro, porque hay futbolistas de la liga armenia que sólo hablan en su idioma. Hay otros que hablan en inglés y otros en español”. “Yo me junto con unos colombianos que están nacionalizados y entienden un poco el lenguaje local, pero por suerte la charla técnica se da en castellano, porque el entrenador es español”, confiesa entre risas.

Después de su próximo compromiso contra Macedonia (2 de septiembre), deberán enfrentar a Alemania (el 5/9), a la que considera “una potencia internacional”. Es consciente de que deberán hacer un partido perfecto para evitar la derrota y continuar con la esperanza intacta. “Les quiero ganar como sea”, afirma como si se tratara una revancha de lo que le sucedió al elenco conducido por Sabella en Brasil 2014. Pero su admiración hacia las estrellas mundiales también lo motivan para pensar un posible cambio de camiseta con alguno de sus futuros rivales. “Todavía no sé a quién se la voy a pedir, porque son todas figuras. Creo que voy a ir con el primero que me cruce”. Toni Kroos, Timo Werner, Manuel Neuer, Sané, Thomas Muller y Kimmich son algunas sugerencias que recibe desde su entorno.

El delantero de Huracán fue una de las figuras en el duelo ante Liechtenstein. Foto: REUTERS/Arnd Wiegmann
El delantero de Huracán fue una de las figuras en el duelo ante Liechtenstein. Foto: REUTERS/Arnd Wiegmann (ARND WIEGMANN/)

El fútbol le permitió conocer en profundidad la historia de sus orígenes. Sus tíos, su madre y sus primas fueron los integrantes de su familia que más se involucraron con la comunidad armenia en la Argentina. Desde que recibió el llamado de la selección, el joven delantero de 25 años se interiorizó con el Genocidio Armenio que se dio durante la Primera Guerra Mundial. “Antes ni me imaginaba este presente, entonces escuchaba las historias de mi bisabuelo sin ponerle demasiada atención, porque era muy chico, pero hoy entiendo todo lo que pasó”, revela.

Todavía recuerda los relatos de su abuelo, Juan Carlos Balekian, quien le contaba cómo su padre había escapado del Imperio Otomano. “Fue un héroe para todos nosotros. Permaneció durante muchos días escondido bajo tierra antes de poder escapar de esa situación. Yo lo llegué a conocer, pero era muy chico… me acuerdo que había quedado sordo por las bombas”, sostiene.

Sus convocatorias también representan un sacrificio en la vida de Briasco. El año pasado no pudo estar con su selección por el conflicto bélico que atravesó el país de sus ancestros con Azerbaiyán. En aquella ocasión, los directivos de Huracán le sugirieron que evitara el viaje porque “era una situación muy delicada”. “Era peligroso ir a una zona de guerra. Si bien me moría de ganas por estar, entendí perfectamente lo que pasaba”, remarca el delantero.

Fue una fecha FIFA dura para el seleccionado armenio. “Muchos jugadores tenían amigos y familiares que estaban en la guerra. En medio de una cena, algunos se ponían a llorar porque se enteraban que habían muerto sus seres queridos. Llegaban las noticias trágicas a la concentración y el clima era muy triste. Fueron días terribles que unieron más al grupo”, reflexiona el goleador.

A él no le genera ningún temor participar en una nueva convocatoria, porque investigó las noticias que había leído, relacionadas a que un futbolista había sido llamado por el ejército para que fuera a las trincheras. “Me lo desmintieron desde la Selección. Fue una fake news, porque los jugadores están ajenos al servicio militar y están fuera de peligro”.

“Fueron momentos muy duros que nos fortalecieron. Después de esa situación, logramos ganar 6 partidos seguidos. Históricamente, los armenios demostraron una gran resistencia”, asegura.

Recientemente, en su última participación en las eliminatorias de la UEFA, Beto atravesó otro episodio desesperante, cuando quedó varado en el aeropuerto de Ámsterdam durante dos días. El plantel completo había viajado hasta Moscú y desde la capital rusa cada uno tenía su destino para retornar a sus respectivos países. Y el delantero de Huracán tenía una escala en los Países Bajos antes de retornar a Buenos Aires, pero un empleado de la aerolínea le prohibió el embarque. “Fueron muchas horas, y estaba complicado porque mi inglés es básico para salir del paso”, confiesa.

El problema surgió porque no había completado la declaración jurada. Su idea era rellenar el formulario durante las dos horas que debía esperar en Holanda, pero cuando llegó a la capital neerlandesa le informaron que debía haberla presentado con 48 horas de antelación. “Pensé que había sido un error mío y me quedé re caliente conmigo mismo, pero fue extraño porque me la habían aprobado para poder viajar”.

Sin el permiso de las autoridades para subirse al avión, buscó una solución en Asistencia al Viajero de KLM, la compañía que había emitido su billete. “Como había discutido con el hombre que no me había dejado embarcar, la cosa empeoró”, recuerda.

En su segundo intento lo atendió una joven que “hablaba en español cuando quería”. “Había cosas que me decía en castellano y otras en inglés. Me decía que recién podría viajar el 6 de abril ¡Tenía que estar una semana en el aeropuerto!”, relata con la angustia que le impone su memoria.

Luego de unos llamados telefónicos con el traductor de la selección de Armenia, se enteró de que existía la posibilidad de partir hacia la Argentina vía París, pero el inconveniente radicaba en cómo llegar a Francia. “Me pedían una visa y sabía que al ser argentino no requería el visado. Sobre todo porque estaba en tránsito”, continúa sobre una de las peores anécdotas que vivió en el exterior.

El cansancio del viaje, el fastidio que le generaban las demoras y la falta de predisposición del personal del aeropuerto hicieron que el tono de voz se elevara considerablemente sin llegar a un acuerdo.

—Bueno, me quedo acá hasta el 6 de abril, pero me vas a tener que dar hospedaje y comida— le soltó el futbolista a la empleada de KLM.

—No señor. No es nuestra responsabilidad— le devolvió la joven con firmeza.

La discusión continuó hasta que el reloj marcó las 21:50. Y de repente, observó cómo comenzaron a bajar las cortinas metálicas que marcaban el cierre de la jornada.

—¡Pará! ¿Qué está pasando? ¡No me solucionaron nada!—soltó el delantero.

—A las 22 cierran todos las oficinas y comercios del aeropuerto. Le recomiendo que vaya a dormir detrás del Starbucks, que en esa zona no hay tanto ruido— le respondió la señora mientras terminaba de recoger sus pertenencias y se acomodaba la cartera para despedirse.

Norberto Briasco
Beto recibió constantes memes de la película de Tom Hanks por la situación que atravesó en el aeropuerto de Ámsterdam (Foto: Maximiliano Luna)

La reacción de Briasco fue una muestra de la impotencia que le despertó la burocracia. “Empecé a patear mi valija de la bronca. La última vez que había comido había sido a las 7 de la tarde en una merienda muy liviana. Recorrí todo el aeropuerto para ver si podía conseguir algo para comer y estaba todo cerrado. No tenía nada ¡Ni agua! Me quedaban dos caramelos que los tuve que estirar para masticar algo. Cada tres horas me comía uno”, recuerda a la distancia.

Hoy piensa en ello y sostiene que “fue una locura”. Sin saber qué hacer, dónde descansar y sin vuelos programados por la pandemia, Norberto intentó pasar las horas en el refugio virtual que le entregaba su celular. Aunque también recibía mensajes de sus amigos que no lograba entender. “No pude dormir de la bronca que tenía. Me mandaban fotos de la película La Terminal con mi cara y yo no entendía nada. No la había visto y no le contestaba a nadie porque estaba muy enojado”, revela con una sonrisa.

Cuando se calmó, le preguntó a su padre qué significaban esos memes con su rostro. “Es una película que tenés que ver cuando llegues”, le contestó su papá, y él se sintió muy identificado cuando logró verla en el sillón de su casa.

El problema lo solucionó a la mañana siguiente. Cuando la alarma de su teléfono comenzó a sonar a las 6, se dirigió de inmediato a las oficinas de la aerolínea. Desde allí, llamó al traductor de su selección y le pasó el teléfono a los empleados de la agencia. “Yo escuchaba que insistían con el tema de la visa, pero cuando vi que empezó a emitir los boletos fue un alivio”, confiesa.

Finalmente consiguió su regreso vía París, pero cuando estaba a punto de embarcar observó que en las pantallas aparecieron todos los carteles en rojo con la peor información: cancelled “¿Qué pasó ahora?”, pensó. “¡Me quería matar! Argentina no permitía el ingreso de vuelos del exterior y quedó cancelado”.

Más demoras, más trámites y más disgustos… Fue una jornada inolvidable que terminó con un vuelo hacia Frankfurt, donde había más de 200 argentinos que habían quedado varados en los distintos aeropuertos de Europa.

En su llegada a Alemania se acercó a 2 jóvenes porteños que no lo reconocieron porque no sabían nada de fútbol. “Los quise como a una familia. Eran como hermanos”, remarca.

Los tres encararon hacia las puertas de Lufthansa, donde se encontraron con el resto de sus compatriotas que estaban en la misma situación. “Estaba lleno, y la empresa empezó a hacer las declaraciones juradas en el momento para que la gente pudiera embarcar. A mí no me habían dejado viajar en Ámsterdam por ese motivo. Quiere decir que no eran necesarias las 48 horas previas para volar. Cada vez que pienso en ese momento me da una bronca bárbara, porque pasé un mal momento”, completa el goleador.

Sin embargo, más allá de la experiencia negativa que atravesó durante su última incursión por la Selección, Norberto Briasco aguarda ansioso un nuevo llamado para ir en busca de su sueño mundialista. Él es consciente de que lleva en la sangre a la resistencia armenia.

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