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Del “vicio”de morder a los rivales a consagrarse en Europa y con su selección: Luis Suárez, el temible goleador que sabe lo que es ganar la Copa América

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Luis Suárez festejando el gol que le hizo a Inglaterra en el Mundial de Brasil 2014. Su consolidación como gran goleador había sido en la Copa América disputada en Argentina. (BEN STANSALL/)

Pudo haber jugado la Copa América de Venezuela en 2007, con apenas veinte años, pero el ya entrenador de la selección uruguaya, Oscar Tabárez, prefirió que participara en el Mundial de su categoría en Canadá. Cuatro años más tarde, en Argentina, Luis Suárez, que ya era una figura internacional, se consolidó como emblema y goleador “Celeste” al ser considerado como mejor jugador del torneo sudamericano para ganar el último título continental para su equipo.

Suárez llegó a la Copa América de Argentina 2011 como nueva estrella del Liverpool, que había pagado al Ajax 26.5 millones de euros por su pase en el verano de 2010, una vez que finalizó el Mundial de Sudáfrica en el que Uruguay obtuvo el cuarto puesto y él fue uno de los principales protagonistas. Y el torneo sudamericano aparecía como la gran vidriera de la consolidación, con una nueva generación de futbolistas que se sumaba a la base de Fernando Muslera, Diego Lugano, Diego Pérez y Diego Forlán.

Uruguay debutó empatando 1-1 ante Perú en el estadio Bicentenario de San Juan. Paolo Guerrero había puesto en ventaja al conjunto peruano, pero antes de terminar la primera etapa ya había empatado Suárez. El segundo partido trajo otro empate 1-1 ante Chile en el estadio mendocino “Malvinas Argentinas” y los celestes cerraron la primera ronda con un triunfo 1-0 ante México en el Estadio Único de La Plata.

Para los cuartos de final se avecinaba uno de los grandes clásicos sudamericanos. La selección argentina, con Lionel Messi, y dirigida por Sergio Batista, recibía a la uruguaya en el estadio de Colón de Santa Fe. Enseguida, Diego Pérez marcó el primer gol, pero Gonzalo Higuaín empató doce minutos más tarde. Pérez fue expulsado ya en la primera parte, pero todo se emparejó en la segunda cuando Javier Mascherano vio la tarjeta roja por una falta a Suárez. Tuvieron que ir a los penales, y allí Muslera contuvo el de Carlos Tevez y los orientales avanzaron a la semifinal, quitándose del camino a uno de los principales candidatos.

Luis Suárez de Uruguay celebra al anotar un penal en un partido de las Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial de Catar 2022 entre las selecciones nacionales de Colombia y Uruguay.
Luis Suárez de Uruguay celebra al anotar un penal en un partido de las Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial de Catar 2022 entre las selecciones nacionales de Colombia y Uruguay. (MAURICIO DUEÑAS CASTAÑEDA/)

En la semifinal volvía a aparecer Perú como rival de Uruguay, en La Plata, y ese partido significó el verdadero puntapié de inicio de Suárez en la selección uruguaya, con sus dos goles convertidos en el 2-0 que lo colocó en la final del Monumental ante la selección paraguaya que dirigía Gerardo “Tata” Martino.

La final resultó mucho más tranquila que lo pensado para Uruguay con un claro 3-0. Ya se fue al descanso 2-0 (con goles de Forlán y Suárez), pero en el vestuario, los jugadores se encontraron con una sorpresa, porque Tabárez los arengó preguntándoles “¿Ya se creen campeones? Hay que jugar también el segundo tiempo”. Al regresar, Uruguay aumentó a 3-0 el marcador con una asistencia de Suárez a Forlán.

Al finalizar el certamen, Suárez, autor de cuatro goles (quedó segundo en la tabla de goleadores detrás del peruano Paolo Guerrero), fue elegido mejor jugador. “Fue un título merecido. Tuvimos una tarde redonda ante Paraguay. Este grupo ha hecho mucho esfuerzo para conseguir este objetivo. Y si no sos grupo dentro y fuera de la cancha, es muy difícil lograrlo”, manifestó el delantero, que reconoció que el partido contra Argentina en cuartos de final “fue el más duro porque fue el rival que más ocasiones nos generó pero allí demostramos jerarquía, ganas, la garra charrúa y la entrega máxima que tuvo todo el equipo en ese partido fue fundamental”.

Suárez nació el 24 de enero de 1987 en el barrio Cerro de la ciudad de Salto y comenzó jugando al baby fútbol en el club local Deportivo Artigas, y cuando su familia se mudó a sus siete años a Montevideo, pasó al Urreta FC y posteriormente a Nacional, donde ingresó a la séptima división en 2000 y debutó en primera el 3 de mayo de 2005 ante Junior de Barranquilla por la Copa Libertadores.

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Giorgio Chellini muestra su hombro luego de que Luis Suárez lo mordiera en el partido que Italia y Uruguay disputaron en el Mundial de Brasil 2014. (YASUYOSHI CHIBA/)

Con Nacional fue dos veces campeón uruguayo, en 2005 y 2005/06 y llegó a marcar 12 goles en 35 partidos cuando con apenas 19 años fue transferido al FC Groningen de los Países Bajos en un millón de dólares. Apenas una temporada después ya era contratado por el Ajax en 7,5 millones de euros y fue tal su rendimiento e identificación con el club que para la temporada 2009/10 fue el capitán del equipo, algo que nunca antes había logrado ningún jugador sudamericano y finalizó la temporada como goleador de la Eredivise con 35 goles en 33 partidos, y 49 goles en 48 partidos en el total de las competencias, lo que determinó que consiguiera el Botín de Oro europeo.

Su excepcional temporada en el Ajax generó un interés por él desde varios clubes grandes europeos, pero acabó firmando por el Liverpool en 26.54 millones de euros, aunque antes de debutar con su nueva camiseta, fue convocado por Tabárez para el Mundial de Sudáfrica 2010. Su balance en el Ajax había dejado tres títulos, una Liga, una Copa de los Países Bajos y una Supercopa local.

En Sudáfrica, el aporte de Suárez fue notable. En la fase de grupos, ante los locales, le hicieron la falta que determinó el segundo gol de su equipo por intermedio de un penal convertido por Forlán y una asistencia suya originó el tercer tanto, de Álvaro Pereira. Y en el tercer y último partido de la serie, Uruguay le ganó 1-0 a México con un gol suyo y otros dos tantos sirvieron para eliminar a Corea del Sur en el 2-de los octavos de final.

El mayor recuerdo de su participación viene de la mano de los cuartos de final ante Ghana. Empataban 1-1 cuando en el último minuto de la prórroga, un cabezazo de Dominic Adiyiah iba al gol y el delantero celeste se arrojó en la línea de su arco para desviar la pelota con su mano. Fue expulsado y el conjunto africano tuvo en sus pies el pase a semifinales con el penal sobre la hora, que quedó a cargo de Asamoah, pero la pelota dio en el travesaño y los celestes se impusieron 4-2 en la definición desde los doce pasos.

Suspendido en los cuartos de final, no pudo estar presente en la semifinal que Uruguay acabó perdiendo 3-2 ante Países Bajos, aunque regresó en la derrota también por 3-2 ante Alemania.

Ya en el Liverpool utilizó la tradicional camiseta número siete que antes le había pertenecido a ídolos del club como Kenny Dalglish o Kevin Keegan. Ganó la Copa de la Liga en 2012 y su rendimiento fue en ascenso, aunque no sin polémicas, como cuando en la fecha 34 de la temporada 2012/13 mordió a su marcador Branislav Ivanovic del Chelsea pero no fue visto y aunque fue protagonista de este partido en los minutos siguientes, las cámaras de TV comprobaron luego la acción y la Federación Inglesa (FA) lo sancionó con diez fechas de suspensión por “conducta violenta”. Entonces pidió disculpas públicamente, que fueron aceptadas por Ivanovic.

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Luis Suárez y el serbio Branislav Ivanovic discutiendo luego de que el uruguayo le mordiera el brazo durante un partido entre el Liverpool y Chelsea. (Matt West/Shutterstock/)

Su pico de rendimiento en el Liverpool fue en la temporada 2013/14 con 31 goles en 30 partidos, fue el máximo goleador de la Premier League y Botín de oro de Europa junto con Cristiano Ronaldo. Esperaba el Mundial de Brasil 2014, en el que le marcó dos goles a Inglaterra en el triunfo uruguayo por 2-1 en la fase de grupos, aunque luego protagonizó otro incidente en su carrera cuando su marcador Giorgio Chiellini se quejó de haber sido mordido por él, por lo que fue expulsado del torneo por la FIFA, en un escándalo del que hasta se hizo eco el entonces presidente uruguayo José Mujica. Fue sancionado para jugar por cuatro meses y 9 partidos.

Esta sanción determinó que aunque su pase fue adquirido por el Barcelona en 81 millones de euros, no pudo debutar en el club hasta octubre, bien avanzada la temporada, en un clásico contra Real Madrid. Su primera temporada no pudo ser mejor. Pasó a integrar la llamada MSN (Messi-Suárez-Neymar), una gran delantera sudamericana, marcó 25 goles y ganó cinco de los seis torneos (Liga, Copa del Rey, Champions League, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes, en el que fue Balón de Oro del torneo).

Al terminar la temporada 2019/20, sorpresivamente, el entrenador Ronald Koeman le manifestó que no lo tenía en sus planes por lo que el Barcelona facilitó su salida al Atlético Madrid por 6 millones de euros y variables, con un notable balance en los azulgranas: 4 Ligas, 4 Copas del Rey, 2 Supercopas de España, una Champions, una Supercopa europea y un Mundial de Clubes.

En su primera temporada fue campeón con el Atlético de Madrid, con 21 goles –algunos clave, como ante el Osasuna, que dio vuelta el marcador en los minutos finales, o contra el Valladolid, en las dos últimas fechas- pese a haber estado varias veces ausente por lesión y en el total de su carrera lleva marcados 485 en 685 partidos.

En la selección uruguaya marcó 64 goles en 117 partidos y participó también del Mundial de Rusia 2018, la Copa Confederaciones de Brasil 2013 y la Copa América 2019.

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