Salud

Vacunas COVID-19: ¿pueden afectar los resultados de una mamografía?

No hay conexión entre la vacuna COVID-19 y el cáncer de mama, pero los informes de algunas pacientes respecto a la presencia de ganglios linfáticos hinchados después de su aplicación han cuestionado si sería mejor reprogramar las mamografías debido a la inquietud de que se malinterprete este hallazgo como un posible diagnóstico de cáncer de mama (EFE)
No hay conexión entre la vacuna COVID-19 y el cáncer de mama, pero los informes de algunas pacientes respecto a la presencia de ganglios linfáticos hinchados después de su aplicación han cuestionado si sería mejor reprogramar las mamografías debido a la inquietud de que se malinterprete este hallazgo como un posible diagnóstico de cáncer de mama (EFE) (Luis Tejido/)

Del mismo modo que es esencial vacunarse para protegerse de COVID-19, hacerse mamografías con regularidad permite mantenerse seguro al detectar los cánceres de mama de manera temprana, cuando podrían ser más fáciles de tratar.

No hay conexión entre la vacuna COVID-19 y el cáncer de mama, pero los informes de algunas pacientes respecto a la presencia de ganglios linfáticos hinchados después de su aplicación han cuestionado si sería mejor reprogramar las mamografías debido a la inquietud de que se malinterprete este hallazgo como un posible diagnóstico de cáncer de mama.

“Aunque una mujer se haya vacunado contra la COVID-19, es importante que acuda a la mamografía de detección, informe que se vacunó y en qué brazo se le administró la vacuna. Esa información servirá para entender las imágenes mamográficas”, señala Kristin Robinson, radióloga de la Clínica de Mamas en Mayo Clinic de Florida. Las vacunas para prevenir la COVID-19 provocan hinchazón en los ganglios linfáticos de la axila y del sitio donde se la administró. Estos son aquella parte del sistema inmunitario del cuerpo que combate a los microbios. La hinchazón en los ganglios linfáticos es una señal de que el cuerpo responde a la vacuna y crea defensas contra el virus. “En los ganglios linfáticos que se hinchan en una sola axila puede haber cáncer de mama y cuando se observa eso en la mamografía, siempre hay que evaluarlo más a fondo para verificar que se relaciona con la vacuna y no con la aparición de otro tipo de patología”, explica la Dra. Robinson.

Las vacunas para prevenir la COVID-19 provocan hinchazón en los ganglios linfáticos de la axila y del sitio donde se la administró (EFE)
Las vacunas para prevenir la COVID-19 provocan hinchazón en los ganglios linfáticos de la axila y del sitio donde se la administró (EFE) (MIGUEL GUTIÉRREZ/)

Lisa Mullen, especialista en Ciencias Radiológicas de la Universidad Johns Hopkins afirma que “la vacuna COVID-19, como otras, puede causar un agrandamiento temporal de los ganglios linfáticos. Esto puede hacer que una mamografía parezca anormal incluso cuando la paciente se encuentra bien y no haya indicios de cáncer”.

Pero, los ganglios linfáticos agrandados pueden resultar en un falso positivo en la mamografía. Es posible que cuando así resulte el sujeto reciba una solicitud para regresar a realizar más pruebas, una llamada que puede ser inquietante. Mullen explica que “los ganglios linfáticos debajo del brazo donde una persona ha recibido una vacuna pueden agrandarse como parte de la respuesta inmune normal a la vacuna”. No todas las vacunas provocan inflamación de los ganglios linfáticos, pero es más probable que las que implican una respuesta inmunitaria más intensa, como la vacuna COVID-19 y algunas contra el herpes zóster, los afecten. “La vacuna COVID-19 es nueva y la gente está reaccionando fuertemente a ella -explica Mullen-. Esa respuesta inmunitaria aumentada normal y esperada”.

Los ganglios linfáticos agrandados pueden resultar en un falso positivo en la mamografía (REUTERS)
Los ganglios linfáticos agrandados pueden resultar en un falso positivo en la mamografía (REUTERS) (Dado Ruvic/)

El agrandamiento de los ganglios linfáticos producido por la aplicación de la vacuna COVID-19 no es duradero, volverán a su tamaño normal unas semanas después de que se complete el régimen de vacunación. “Otras vacunas que activan el sistema inmunológico pueden cambiar la apariencia de sus ganglios linfáticos, como las vacunas contra el herpes zóster, contra la neumonía o contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (D-TaP) -completa Mullen-. Recibir más de una vacuna a la vez puede causar una respuesta inmunitaria más prominente, como si se uno se aplica la vacuna contra la gripe al mismo tiempo o casi al mismo tiempo que otra adicional”.

Incluso la vacuna anual contra la gripe puede afectar los ganglios linfáticos. “Todos los años, la temporada de la vacuna contra la influenza se corresponde en una gran parte del mundo con el mes de concientización sobre el cáncer de mama, por lo que algunas pacientes se hacen mamografías cuando tienen ganglios agrandados debido a la vacuna contra la influenza”, dice Mullen.

Si una mamografía muestra que sus ganglios linfáticos se ven grandes y no hay una explicación obvia para el cambio, es probable que el radiólogo lo considere un hallazgo anormal. Mullen enfatiza que cuando se trata de hacer un seguimiento de los resultados anormales de las mamografías, la salud de la paciente es la prioridad y es mejor prevenir que curar. Al mismo tiempo, reconoce que recibir una devolución que convoque a rehacer o ampliar el estudio puede causar ansiedad, confusión e inconvenientes al paciente.

Y no es solo un seguimiento. “En la cita de regreso -indica Mullen-, es común que se realice una ecografía de la axila, se reúna un historial médico y se midan los ganglios linfáticos. “Después de eso, el paciente necesita un seguimiento con otro ultrasonido en tres meses para poder asegur que los ganglios vuelvan a su tamaño normal. La apariencia fuera de lo común en una mamografía pueden desencadenar una cadena de pruebas que son costosas y producen ansiedad”.

Incluso la vacuna anual contra la gripe puede afectar los ganglios linfáticos (EFE)
Incluso la vacuna anual contra la gripe puede afectar los ganglios linfáticos (EFE) (EFEI0499/)

Mullen dice que muchos de los primeros en la fila para recibir las vacunas COVID-19 (mujeres mayores, trabajadores de la salud, maestros y otros) tienen más de 40 años y, por lo tanto, se recomienda que se realicen mamografías de detección anuales. También indica que la División de Imágenes del Seno de Johns Hopkins está siguiendo las pautas de la Sociedad de Imágenes del Seno, donde se sugiere que las mamografías de detección (mamografías anuales regulares para pacientes sin síntomas) deben programarse antes de la primera dosis de una vacuna COVID-19 o de cuatro a seis semanas después de la segunda. De esa forma, habrá tiempo para que los nodos vuelvan a su tamaño normal.

Mullen recomienda: “si tiene algún síntoma como dolor en los senos, un bulto en el seno, secreción del pezón o una remisión del médico que le dice que necesita una mamografía de diagnóstico, no se demore: hágase la prueba”

Ella señala que su clínica está viendo que algunas pacientes acuden a mamografías de diagnóstico para evaluar el dolor o la hinchazón en la axila, y resulta que tienen un agrandamiento de los ganglios linfáticos relacionado con la inyección de COVID-19. En este caso, Mullen confirma: “evaluamos el área de preocupación, tranquilizamos al paciente y recomendamos un seguimiento adecuado”.

Para la especialista “lo más importante que las pacientes deben entender es que no hay peligro de cáncer de mama asociado con la vacuna COVID-19, y que se deben planear las vacunas tan pronto como se sea elegible”.

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