Salud

El confinamiento afianzó o afectó poco las relaciones de pareja, de acuerdo a un relevamiento

“Impacto de la pandemia de Covid-19 en el comportamiento sexual de la población. La visión del este y el oeste”, fue coordinado por el Francois Peinado Ibarra, jefe de equipo de Urología del Complejo hospitalario Ruber Juan Bravo y del Hospital Quirón Salud Sur (EFE/Marta Pérez/Archivo)
“Impacto de la pandemia de Covid-19 en el comportamiento sexual de la población. La visión del este y el oeste”, fue coordinado por el Francois Peinado Ibarra, jefe de equipo de Urología del Complejo hospitalario Ruber Juan Bravo y del Hospital Quirón Salud Sur (EFE/Marta Pérez/Archivo) (Marta Pérez/)

Al igual que ha cambiado la manera de relacionarse, con la distancia social por medio, también lo ha hecho la vida sexual, y además de forma radical. Esta es la principal conclusión del estudio titulado “Impacto de la pandemia de Covid-19 en el comportamiento sexual de la población. La visión del este y el oeste”, fue coordinado por el Francois Peinado Ibarra, jefe de equipo de Urología del Complejo hospitalario Ruber Juan Bravo y del Hospital Quirón Salud Sur, y cuenta con la participación de varios especialistas de diferentes continentes. En él se analizan los hábitos sexuales de la población durante la pandemia, teniendo en cuenta la perspectiva de cada uno de los países.

El resultado determinó que la pandemia ha provocado un cambio total en la forma de vida. Y es que COVID-19 ha hecho que sea necesario el confinamiento de la población y la modificación total de las relaciones con los demás, e incluso con la pareja. “No obstante, todavía hay que esperar a que pase el tiempo para descubrir todas las consecuencias que derivarán de esto” afirma Ibarra.

¿Cómo ha afectado la pandemia de COVID-19 las relaciones íntimas?, fue la pregunta base de éste estudio y de uno más a cargo del Departamento de Desarrollo Humano y Familia de la Universidad de Texas en Austin.

“Es indudable que todavía existen más preguntas que respuestas y en los próximos meses y años, podrán evaluarse los efectos de la pandemia por COVID-19 con más detalle, pero estamos seguros de que COVID-19 tendrá un impacto negativo no solo en términos de afectividad sino también en términos de relaciones sexuales. Será muy importante en la vida sexual de las personas y asistiremos en los próximos meses o años a algunos cambios en las relaciones en todos los niveles”, sostiene Ibarra.

 En general, los resultados del estudio de Texas indican que la experiencia de las primeras semanas de la pandemia global no erosionó la satisfacción de la relación en promedio, y las personas incluso se volvieron más indulgentes y menos culpables de los comportamientos negativos de su pareja  (EFE/Paolo Aguilar/Archivo)
En general, los resultados del estudio de Texas indican que la experiencia de las primeras semanas de la pandemia global no erosionó la satisfacción de la relación en promedio, y las personas incluso se volvieron más indulgentes y menos culpables de los comportamientos negativos de su pareja (EFE/Paolo Aguilar/Archivo) (Paolo Aguilar/)

El estudio de Texas utilizó a 654 personas involucradas en una relación que proporcionaron datos inmediatamente antes del inicio de la pandemia (diciembre de 2019) y dos veces durante las primeras etapas del asilamiento (marzo y abril de 2020). Los resultados indicaron que la satisfacción de la relación y las atribuciones causales no cambiaron con el tiempo, pero las atribuciones de responsabilidad disminuyeron en promedio. Los cambios en los resultados de las relaciones no fueron moderados por las características demográficas o las repercusiones negativas de la pandemia. Hubo pequeños efectos de moderación de la relación y el conflicto durante la pandemia.

“Los principales factores de estrés externos, como los desastres naturales o las pandemias, requieren que las personas movilicen de inmediato una respuesta y graven los recursos de apoyo social de toda la comunidad a los que suelen recurrir en momentos de estrés -declara Hannah C Williamson, especialista en vínculos de pareja de la Universidad de Austin y responsable de la investigación de dicha entidad-. En consecuencia, las personas dependen en gran medida de los vínculos más cercanos para recibir apoyo para afrontar estas crisis”. Sin embargo, según los datos que se revelaron la dependencia de las parejas íntimas se ha intensificado aún más durante la pandemia de COVID-19.

La investigación existente sobre el efecto de los principales factores de estrés externos en las relaciones de pareja se ha basado en parejas reclutadas y estudiadas después de experimentar una crisis y ha arrojado conclusiones contradictorias sobre si los efectos son positivos o negativos. Aunque estos estudios brindan una capacidad limitada para examinar los cambios en los resultados de las relaciones, sugieren que las crisis pueden tener efectos variables en las relaciones en lugar de uniformes. Específicamente, los resultados pueden diferir en tres dimensiones clave: características demográficas de las personas y las relaciones, como su estatus socioeconómico o la duración de la relación; repercusiones negativas experimentadas durante el factor estresante, como tensión financiera o interrupción de la vida diaria; y los procesos de relación durante el factor estresante, como el conflicto de relación o el afrontamiento positivo.

“La prueba adecuada de los efectos de una crisis en las parejas requiere múltiples oleadas de datos sobre el funcionamiento de la relación recopilados poco antes y poco después de la aparición del factor estresante -advierte Williamson-. En el estudio actual, mi objetivo era llenar este vacío crítico al examinar los cambios en las relaciones de pareja desde varios meses antes de la pandemia de COVID-19 hasta sus etapas iniciales”.

“Los problemas relacionados con la pandemia y sus consecuencias en las relaciones sexuales son comunes en todos los países, dado que el comportamiento sexual de todas las personas es el mismo -advierte Ibarra al enfrentar su propio estudio con el de Estados Unidos (EFE/Enric Fontcuberta)
“Los problemas relacionados con la pandemia y sus consecuencias en las relaciones sexuales son comunes en todos los países, dado que el comportamiento sexual de todas las personas es el mismo -advierte Ibarra al enfrentar su propio estudio con el de Estados Unidos (EFE/Enric Fontcuberta) (EFEI0023/)

En estudios precedentes se detectó que los miembros de la familia permanecen cerca durante días o semanas después de un desastre porque la afiliación es reconfortante durante una crisis. Sin embargo, en el caso de la pandemia de COVID-19, la proximidad cercana a los miembros de toda una familia no fue una opción debido a las órdenes del gobierno de aislar socialmente, lo que generó dudas sobre cómo les fue a las relaciones durante este tiempo. En general, los resultados del estudio de Texas indican que la experiencia de las primeras semanas de la pandemia global no erosionó la satisfacción de la relación en promedio, y las personas incluso se volvieron más indulgentes y menos culpables de los comportamientos negativos de su pareja al atribuirlos menos a las características internas de su pareja. “La alta relevancia de la pandemia como factor de estrés probablemente aumentó la capacidad de las personas para verla como un posible impulsor de los comportamientos de su pareja”, analiza Williamson. Estos resultados fueron verdaderos independientemente de las múltiples características, incluida la demografía de las partes, las características preexistentes de la relación y las experiencias negativas resultantes de la pandemia.

Las personas que participaron en esfuerzos de afrontamiento positivos y pudieron evitar conflictos con su pareja durante este tiempo experimentaron un pequeño aumento en la satisfacción de la relación y las atribuciones adaptativas, mejorando modestamente un funcionamiento que ya era alto, mientras que los individuos que informaron sobre afrontamiento deficiente y alto conflicto experimentaron una pequeña disminución satisfacción de la relación y atribuciones adaptativas, disminuyendo modestamente el funcionamiento ya angustiado.

“Los problemas relacionados con la pandemia y sus consecuencias en las relaciones sexuales son comunes en todos los países, dado que el comportamiento sexual de todas las personas es el mismo -advierte Ibarra al enfrentar su propio estudio con el de Estados Unidos-. El hecho de haber estado confinados tanto tiempo, el tener que trabajar en casa, la presencia continua de niños en el hogar, el miedo al contagio y el distanciamiento social han provocado una dificultad en la espontaneidad a la hora de tener relaciones sexuales. Además, con las malas perspectivas económicas mucha gente está muy preocupada por el futuro, y ese estrés condiciona la afectividad y hasta el deseo sexual. Asistiremos en los próximos meses o años a cambios en las relaciones en todos los niveles”.

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