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Gabriela Estévez calificó de «burda mentira de Milei» los datos de la pobreza en Argentina

Tras conocerse los datos de pobreza del INDEC, la diputada cordobesa Gabriela Estévez de Unión por la Patria, escribió una columna de opinión. A continuacion:

La burda mentira de Milei sobre los datos de la pobreza en Argentina

En sus Bases para la Reconstrucción Nacional, Raúl Scalabrini Ortiz afirmaba: “Estos asuntos de economía y finanzas son tan simples que están al alcance de cualquier niño. Sólo requieren saber sumar y restar. Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que entienda. Si no la entiende, es que están tratando de robarle”.

La cita tiene una contundente actualidad para explicar lo que está pasando con los datos sobre la pobreza que difunde el gobierno de Javier Milei a través del INDEC.

La credibilidad del dato anunciado sobre la caída de la pobreza es nula. ¿Pero podemos afirmar que el INDEC falsificó los datos?. No literalmente, pero…, veamos. La “deficiencia” metodológica en la elaboración de los datos, al igual que sucede con el Índice de Precios al Consumidor, hace que el dato de baja de la pobreza no sea creíble.

¿Es creíble que una persona adulta que en Diciembre de 2024 tenía un ingreso de $331.600 no fuera pobre?. No, todos sabemos sumar y restar y podemos afirmar que el dato del INDEC no es real.

¿Cómo “fabrica” estos datos el INDEC? Sintéticamente podemos decir que el índice de pobreza que publicó el INDEC en Argentina, a diciembre de 2024, usa para su cálculo algunos datos actualizados (aunque esas actualizaciones tampoco se ajustan a la percepción real de la sociedad) y un dato clave muy desactualizado: el porcentaje que, sobre sus ingresos totales, destina una familia para comprar alimentos.

Para calcular la pobreza a diciembre de 2024 el INDEC toma como base los registros de la Encuesta de Gasto de los Hogares de Argentina del 2004/2005. Esos datos tergiversan definitivamente los resultados sobre la pobreza en el país. ¿Por qué? Porque el porcentaje sobre los ingresos totales que los hogares Argentinos destinaron a la alimentación en 2024 no son representativos. Las familias no destinaron el mismo porcentaje en cubrir los gastos de alimentos en diciembre de 2024 que en 2004/2005. Son muy diferentes los porcentajes de 2024 y los de 2004/5 especialmente por la brutal caída general en el consumo de alimentos de los hogares del país.

Si se tomara, como corresponde, un dato actualizado, la pobreza sería muy superior. Esto es algo fácil de advertir por sentido común, pero además se confirma a través de los informes de instituciones que nuclean a supermercadistas, almaceneros, carniceros, verduleros, etc.

Veamos ahora con más detalles económicos la afirmación anterior para entender cómo manipula el gobierno de Milei el dato de la pobreza.

El INDEC traza dos líneas sociales monetarias: una de indigencia y la otra de pobreza. Además, la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) mide los ingresos de las familias: quienes perciben menos que la línea de pobreza son pobres y quienes perciben más no son pobres. Ahora bien, ¿Cómo determina el INDEC las líneas de pobreza e indigencia?

a) La línea de indigencia está representada por el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA = solo bs. alimenticios) la cual surge de los relevamientos de precios de los alimentos que hace el INDEC.

b) La línea de pobreza está representada por el costo de la Canasta Básica Total (CBT = bs. alimentarios + no alimentarios), la cual se determina no por un relevamiento de precios sino por el costo de la CBA multiplicado por la Inversa del Coeficiente de Engel (CBA x ICdE).

¿Qué es el ICdE? El Coeficiente de Engel explica el porcentaje del gasto total de los hogares que se destina a alimentos. Supongamos que del 100% de los gastos totales, un 25% se destinó al consumo de alimentos. La ICdE entonces es igual a 4 (el consumo total es 4 veces el consumo de alimentos o bien 100 dividido 25). Ahora supongamos que el consumo de alimentos es el 10% del consumo total. La ICdE será de 10 (100 dividido 10 = 10), es decir, más alta que la anterior.

MIENTRAS MÁS BAJO SEA SEA EL % DEL CONSUMO DE ALIMENTOS QUE OCUPA EN EL CONSUMO TOTAL, MÁS ALTA ES LA ICdE.

Como la línea de pobreza surge de multiplicar la CBA x la ICdE, mientras más altos sean esos valores más alta será la línea de pobreza y más difícil será para los hogares alcanzarla ya que necesitaran más ingresos para lograrlo.

La distorsión metodológica está justamente en el ICdE que determina el costo de la CBT: para Diciembre 2024 la CBT (línea de pobreza) determinada por el INDEC para un adulto varón de entre 30 y 60 años (adulto equivalente) fue de $331.532,43. Es decir, si un adulto equivalente gana, supongamos, $350.000, según el INDEC NO es pobre, y esto mismo es lo que no resulta creíble y lo que distorsiona el dato de pobreza.

Esta línea de pobreza ($331.532) surge de multiplicar $145.408,96 que costaba la CBA en Dic24 x un ICdE que en ese mes fue solo de 2,28, el cual surge de un Coeficiente de Engel que sugiere que en ese mes el 44,2% del consumo total se destinaba a alimentos (100 dividido 44,2= 2,28).

Los datos del INDEC sugieren que el consumo de alimentos pasó de ser el 47,4% del consumo total en Noviembre del 2023 al 44,2% registrado en Diciembre del 2024 (-3%), cuando hay datos sectoriales que sugieren que la caída es mucho más abrupta:

a) Según CICCRA (cámara cárnica) el consumo de kg. de carne en 2024 fue del 9,0% inferior al de 2023 (¡solo unos 47,7 kilos/año por habitante, el menor valor desde 1920!).

b) Según el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) se registró una caída anual del consumo en kg. de ese producto de un 9.2% (el volumen en kg. más bajo desde 2016).

c) La propia Encuesta de Supermercados que hace el INDEC dice que en esos establecimientos el consumo cayó un 11% en 2024 con relación a 2023 mientras que en los Autoservicios la caída fue de un 15%.

Estas tremendas caídas casi sin precedentes reflejan que se produjo un shock tremendo en los ingresos reales de las familias que las obligó a modificar el destino de sus ingresos. Es indudable que el ICdE debería ser más alto y, por lo tanto, también debería serlo la línea de pobreza. Es imposible sino explicar que el mismo INDEC diga que la pobreza baja abruptamente cuando al mismo tiempo dice que el consumo alimenticio de las familias durante 2024 fue abruptamente menor a 2023.

El problema está en que, para determinar cuánto del gasto total se destina sólo a alimentos (Coeficiente de Engel), el INDEC toma como base la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) ¡¡del año 2004/2005!!. Es cierto que el INDEC actualiza mensualmente el ICdE pero lo hace solo por precios relativos y no tomando en cuenta el ajuste drástico (por cantidad) que las familias hicieron en el consumo de alimentos para afrontar los aumentos desproporcionados que hubo en tarifas, transporte, alquileres, etc. durante 2024.

Está claro que al igual que ocurre con el IPC el gobierno busca crear un relato con cifras forzadas que le beneficien. Mala idea porque si hay algo que a la gente le indigna más que el ajuste mismo, es que además la quieran tomar por idiota.

La pobreza fue del 38,1% en el cierre del 2024, según el INDEC
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