Otro arbitraje sin sentido en la liga
El reciente encuentro entre Instituto e Independiente, por la séptima jornada del Torneo Clausura, terminó en un deslucido empate 0-0 que dejó un sabor amargo, no solo por la falta de goles, sino por una serie de controversias que tuvieron como figura central al árbitro Luis Lobo Medina. Su desempeño, calificado de bajo nivel y sospechado de parcialidad, transformó un partido ya de "encefalograma plano" en un festival de errores y decisiones absurdas que generaron indignación y prolongadas discusiones en el fútbol argentino.
Desde el pitazo inicial, Lobo Medina se convirtió en un protagonista involuntario, acumulando una serie de acciones que minaron la credibilidad de su arbitraje. Independiente fue uno de los equipos más perjudicados por estas decisiones. Apenas a siete minutos de iniciado el juego, una plancha de Juan Franco a la rodilla de Facundo Zabala mereció, según la crónica, una tarjeta roja directa, pero solo fue sancionada con amarilla.
La impunidad no terminó allí; Francis Mac Allister cometió cuatro infracciones de gran dureza, incluyendo una que resultó en la grave lesión de Felipe Loyola tras un fuerte empujón contra los carteles de publicidad, y cada una de ellas recibió la misma indulgencia de una tarjeta amarilla.
Esta permisividad también se extendió al equipo local, al que se le permitió reiterar faltas como herramienta defensiva, sin mayores consecuencias. La acumulación de estos errores evidentes y un "extraño manejo de las tarjetas" convirtieron a Lobo Medina en el centro de las críticas, consolidando su reputación de bajo nivel para dirigir en la categoría superior.
Uno de los momentos más preocupantes del encuentro fue la lesión de Felipe Loyola, mediocampista de Independiente. A los 32 minutos de la primera etapa, en una jugada brusca, Francis Mac Allister le propinó un fuerte empujón a Loyola, quien cayó violentamente y chocó contra los carteles de publicidad al costado de la cancha. A pesar de que Mac Allister fue amonestado por la acción, el impacto dejó a Loyola visiblemente dolorido. Tras intentar continuar, el chileno debió pedir el cambio unos minutos después, ingresando en su lugar Pablo Galdames.
Loyola se retiró del terreno de juego tomándose el hombro y con "gestos de mucho dolor". El primer diagnóstico apuntó a una lesión "acromioclavicular", con la preocupación latente de una posible fractura. Esta situación no solo afecta a Independiente, que lamenta la baja de un jugador clave, sino también a la selección de Chile, ya que Loyola formaba parte de la convocatoria para los próximos compromisos por Eliminatorias Sudamericanas contra Brasil y Uruguay. Se espera que la lesión lo mantenga "unas semanas afuera de las canchas".
Pero la noche más insólita estaba reservada para el final del partido. Con el marcador aún en 0-0 y el tiempo de adición expirando, se produjo la jugada que sellaría la polémica. A falta de veinte segundos para el cuarto minuto adicionado, Rodrigo Rey, arquero de Independiente, tomó la pelota con la mano. Lobo Medina, al entender que la acción había ocurrido fuera del área, sancionó un tiro libre muy peligroso a favor de Instituto y amonestó a Rey. Los jugadores de la Gloria, enardecidos, pidieron la expulsión del arquero. Sin embargo, lo que siguió fue aún más desconcertante.
Según los testimonios de los jugadores de Instituto, el árbitro Lobo Medina, en contacto con el intercomunicador, recibió una indicación desde el VAR. Se le informó que Rey había embolsado la pelota "sobre la línea", lo cual se considera parte del área y, por lo tanto, no constituía una infracción. Ante esta revelación y a sabiendas de que ya se habían superado los cuatro minutos de adición, Lobo Medina tomó la controvertida decisión de finalizar el encuentro de manera abrupta, sin permitir que se ejecutara el tiro libre que él mismo había sancionado. Esto privó a Instituto de una "chance inmejorable" de llevarse el triunfo en la última jugada del partido.
Las declaraciones post-partido de los jugadores de Instituto no hicieron más que confirmar el relato de los hechos. Gastón Lodico afirmó que Lobo Medina les explicó que "avisaron del VAR que no era falta, era sobre la línea, ósea dentro del área, y terminó el partido".
Fernando Alarcón, capitán de la Gloria, corroboró la versión, aunque expresó su extrañeza por la intervención del VAR en esa jugada después de que ya se había cobrado la falta y amonestado al arquero.
Este desenlace generó un doble horror, como lo calificó la prensa. Por un lado, la intervención del VAR en una jugada que no está reglamentada para su accionar en ese contexto. Por otro lado, la decisión del árbitro de finalizar el juego para "sacarse el problema de encima" y no exponerse a un posible gol de Instituto tras un error propio. Esta secuencia de eventos resalta la ineptitud del arbitraje de Luis Lobo Medina y su capacidad para generar polémicas, convirtiéndose en el "protagonista por el camino del absurdo".
En resumen, el partido entre Instituto e Independiente no solo dejó la frustración de un empate sin goles para ambos equipos –el "Rojo" sin ganar desde el inicio del torneo y la "Gloria" sin levantar cabeza para desesperación de sus hinchas–, sino que también expuso las deficiencias arbitrales y el uso cuestionable de la tecnología. El fútbol argentino, una vez más, se ve envuelto en "bostezos y discusiones", con decisiones que eclipsan el juego y dejan un manto de duda sobre la justicia deportiva.