Apuntalados por el fuerte incremento que sufrió la carne durante las primeras semanas, el mes de noviembre terminará con la mayor inflación en el sector alimentos desde abril.
En ese dato coinciden todas las consultoras privadas y habrá que esperar a la confirmación que llegue por parte del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), cuando el jueves 11 de diciembre difunda oficialmente los índices de inflación del penúltimo mes del año.
En promedio la suba de precios de los alimentos durante noviembre se ubicaría en un 3,3%, de acuerdo con la medición de la consultora LCG, por lo que el mes cerraría al menos en ese rubro con un punto porcentual superior a lo ocurrido 30 días atrás, cuando los alimentos concluyeron octubre con el 2,3% de incremento.
En la misma línea se expresó el Instituto de Estadística y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), para quien “el rubro con mayor impacto inflacionario durante noviembre fue Alimentos y Bebidas sin Alcohol con un incremento del 2,6%, empujado por la carne vacuna, cuyo precio trepó más del 10%, a lo que se sumaron subas del 6% en frutas y verduras”.
De cualquier modo, para el Gobierno el dato no resultará tan significativo porque muy probablemente en la Casa Rosada termine por festejarse que al concluir el año habrá cumplido con una de sus premisas: contener la inflación general lo más baja posible.
Si noviembre, como se prevé, termina con un incremento de entre el 2,3% y 2,5%, la inflación anualizada se ubicará apenas por encima del 30%, dependiendo de lo que pueda ocurrir en diciembre, un mes que suele ser estacionalmente complicado para los precios.
Por lo pronto, las proyecciones revelan que el de 2025 será el índice de inflación más bajo desde 2017, cuando se ubicó en el 24,8%.
Consumo deprimido
Para el IETSE, que dio a conocer este domingo su habitual Informe Económico y Social, en noviembre la inflación medida alcanzó el 2,4%, apenas por encima del 2,3% registrado en octubre.
El dato “confirma que la inflación no logra perforar nuevamente el piso del 2%, incluso con un consumo deprimido y una actividad comercial en retroceso”, sostiene el estudio.
Tanto “el incremento de la canasta básica de alimentos, como el precio del transporte urbano de pasajeros y las tarifas de agua y electricidad – que subieron entre 3% y 4% – aportaron una presión adicional extra a la inflación”, más allá de la suba de alimentos.
Respecto de los alcances que tiene en la población la suba general de precios, el IETSE sostiene que, tras verificar 2.500 casos efectivos, se desprenden los siguientes datos:
– 58,3% de los hogares no logró cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA).
– Del grupo que sí consiguió alcanzarla, el 72% dependió de asistencia estatal (AUH, Tarjeta Alimentar, programas provinciales, etc.).
– En el 51,7% de los hogares, al menos un integrante eliminó alguna comida diaria.
– 31,2% reportó hambre no satisfecho.
– 19,8% debió pedir comida o dinero para alimentarse.
– 11% tuvo al menos un miembro que comió solo una vez al día o directamente debió ayunar forzosamente.
– 89,2% debió financiar alimentos, con tarjetas de crédito (41,4%), al fiado (37,7%), con dinero prestado (10,1%) y solo el 9,8% pudo adquirir los alimentos sin financiarlos.
