Icono del sitio TribuTV

Murió Rafael Cerrito, artista integral y gestor cultural que dejó su huella en los museos de Córdoba

La comunidad artística de Córdoba despide con profundo pesar a Rafael Cerrito, destacado artista plástico, ceramista, escultor y gestor cultural cuya obra dejó una marca indeleble en el patrimonio visual de la provincia. Su fallecimiento generó numerosas expresiones de dolor y reconocimiento por parte de colegas, instituciones y del público que siguió de cerca su trayectoria.

Nacido en 1949 en San Francisco, Córdoba, Cerrito desarrolló una carrera amplia y diversa que lo llevó por distintos países y lenguajes artísticos. Se formó en la Escuela Provincial de Cerámica “Fernando Arranz” y continuó perfeccionándose en instituciones de México, Estados Unidos y Europa. Su trabajo, siempre inquieto y en búsqueda constante, abarcó la cerámica, la pintura, la escultura, el muralismo y la experimentación con materiales diversos.

A lo largo de su vida realizó más de 35 muestras individuales y colectivas tanto en Argentina como en el exterior, y muchas de sus obras integran hoy espacios emblemáticos de la ciudad de Córdoba. Sus mayólicas, relieves y piezas en mármol forman parte de edificios como el Museo Histórico Provincial Marqués de Sobremonte, el Cabildo, la Casona Municipal y el Museo Emilio Caraffa, contribuyendo a dar identidad visual a lugares centrales de la vida cultural local.

Además de su labor como creador, Cerrito tuvo un rol fundamental como gestor y promotor del arte. Desde la Galería Cerrito —espacio que fundó y condujo durante años— apoyó a decenas de artistas, impulsó exposiciones, organizó talleres y abrió oportunidades para nuevas generaciones. Su compromiso con la difusión cultural hizo que el lugar se convirtiera en un punto de referencia de la escena artística cordobesa.

La noticia de su muerte despertó numerosas despedidas en redes sociales y mensajes de afecto que destacaron no solo su talento, sino también su generosidad, su visión y su vocación por compartir conocimiento. Para muchos, se va un artista integral, un maestro y un puente entre distintas generaciones de creadores.

Rafael Cerrito deja como legado una obra vasta, diversa y profundamente ligada a Córdoba. Su partida representa una pérdida significativa para el arte local, pero su huella —visible en museos, edificios históricos y en la memoria de quienes aprendieron a su lado— perdurará como testimonio de su sensibilidad y su dedicación.

Mariela Almada, gestora cultural, escribió como homenaje y despedida:

Hablar de Rafael Cerrito es hablar de una vida entregada al arte con una pasión que no conoce pausas. Desde sus 19 años, cuando comenzó a transitar el camino del muralismo y la escultura, supo que su obra sería su forma más profunda de dialogar con el mundo. Formado en la Escuela Provincial de Cerámica y enriquecido por estudios en Estados Unidos, México y junto al maestro Budini, Rafael supo tomar cada aprendizaje y transformarlo en un lenguaje propio, potente y sensible.

Escultor reconocido en toda la provincia de Córdoba, su obra no solo habita los espacios: los transforma. En cada pieza hay una búsqueda inquieta, una reflexión sobre la materia, la forma y el gesto humano. Su dedicación plena a la escultura, combinada con la docencia y el análisis artístico, revela a un creador que no concibe el arte sin compartirlo, sin sembrar curiosidad, sin invitar a otros a descubrir su propia mirada.

Como director artístico de la Galería de Arte Cerrito, Rafael no solo construyó un espacio de exhibición, sino también un punto de encuentro para la creatividad, la experimentación y el pensamiento crítico. Su legado es, ante todo, un legado de sensibilidad: una manera de entender el arte como puente, como memoria y como impulso vital.

Estas palabras buscan honrar a un artista cuya trayectoria y entrega siguen iluminando a quienes se acercan a su obra. Rafael Cerrito nos recuerda que el arte es, en esencia, una forma de permanecer.
Adiós, Rafael…

Salir de la versión móvil