El girasol gana terreno con innovación genética y alianzas estratégicas
El cultivo de girasol está viviendo un momento de renovado protagonismo en la agenda agropecuaria. Ayer se llevó a cabo en el INTA Manfredi una jornada técnica cuyo eje central fue potenciar el cultivo a través de la genética, el mejoramiento, la innovación tecnológica y la gestión económica. Este encuentro evidenció un notable interés por parte del sector, impulsado en gran medida por la búsqueda de alternativas ante problemáticas que afectan a otros cultivos, como el fenómeno de la chicharrita en el maíz. La Segunda Jornada Nacional de Girasol contó con la presencia de autoridades de la Regional Córdoba del INTA y el secretario de Agricultura del Ministerio de Bioagroindustria de la provincia, Marcos Blanda. También participaron investigadores del INTA Manfredi y las estaciones de Pergamino y Castelar.
Foco en la genética y la demanda del productor
El principal objetivo de los programas de mejoramiento actuales es poner a disposición del productor híbridos que respondan eficazmente a las necesidades de la industria. Según destacó el Ing. Agr. Agustín Mazzalay, integrante del equipo de Girasol de la EEA Manfredi, las líneas de investigación se centran hoy en tres pilares fundamentales:
• Resistencia a herbicidas, una demanda clave para facilitar el manejo en el lote. La problemática de malezas resistentes ha obligado a productores a la búsqueda de nuevas formulaciones para tratamientos en zonas con malezas difíciles. Allí aparece la necesidad de híbridos resistentes a esos productos.
• Altos contenidos de aceite, para maximizar la rentabilidad industrial. De esta forma se trata de proveer a los productores opciones de alto valor que responden a una demanda creciente del mercado y la industria.
• Conservación de recursos genéticos, para asegurar resistencia ante diversas enfermedades y plagas. Técnicos e investigadores del instituto explicaron a los asistentes cuáles son las líneas de trabajo que desarrollan en la actualidad, en especial para resolver problemas de adaptación en diversas regiones y de sanidad.
La fuerza de la articulación público-privada
La Segunda Jornada Nacional de Girasol reunió a un importante número de productores ávidos de información. El encuentro se realizó en la Estación del INTA en la localidad de Manfredi. Allí se realizaron ensayos de diversos híbridos, aportados por distintas empresas. Los asistentes recorrieron nueve paradas, con información sobre cada una de las innovaciones genéticas utilizadas. El ensayo se realizó en el predio de 50 hectáreas que funciona como pulmón para el programa de mejoramiento y conservación de recursos genéticos de girasol. Estos ensayos forman parte de la Red Centro de Girasol, que extiende sus evaluaciones a otras localidades clave como Laboulaye, Jesús María y San Luis. Los proyectos cuentan con el estrecho vínculo con ASAGIR, la Asociación Argentina de Girasol.
Uno de los aspectos más destacados de los ensayos presentados es la colaboración entre el INTA y el sector privado. A pesar de los recursos limitados, el organismo ha logrado articular con numerosas compañías que aportaron sus híbridos para las pruebas de campo. Esta sinergia no solo se da con las empresas, sino también de forma interna entre distintas estaciones experimentales del INTA, como las de Pergamino y Castelar, fortaleciendo el conocimiento técnico compartido.
Un escenario climático favorable
El estado actual de los cultivos de girasol en la región es sumamente prometedor. Gracias a una temporada caracterizada por lluvias oportunas, los ensayos muestran un desarrollo óptimo. Mazzalay señaló que en los ensayos "se ha podido cumplir con una siembra temprana", factor determinante para asegurar un mejor rendimiento y un mayor contenido de aceite en las variedades destinadas a la industria aceitera.
Este trabajo conjunto y los resultados observados a campo ratifican que el girasol se consolida como una opción sólida y eficiente para el esquema productivo cordobés y de la región central del país.