Jineteadas, ballet y música: 26.500 presentes vivieron una velada inolvidable en el predio
Con una entusiasta asistencia, dio comienzo a la que sería la penúltima noche del Festival de Doma y Folclore.
Cada detalle, cada anécdota es registrado por Guillermo Bahr, deambulando por el festival…
El clásico clarín dio la señal de comienzo.
Y el recitado pone en clima para todo lo que vendrá.
Escenas alusivas creadas por el Ballet Doña Pipa con personajes relacionados con la temática.
Voz, personalidad y legado familiar con Flor Paz.
Y el esperado Dúo Coplanacu, un clásico de los festivales.
Noche especial de jineteadas.
Y, pasadas las 23:30, el encanto de Raly Barrionuevo invitó a que los presentes entonen sus canciones… Convocó a Patricia Herrera, cantante, y a Marina Gordillo Ábalos en piano, para “aprovechar el poco tiempo que tenemos”, dijo.
Antes del cierre de su presentación con “Chacarera del exilio”, Raly dio cuenta nuevamente de su compromiso y solidaridad con la Comarca Andina, “que la están peleando contra el fuego allá en el sur solitos”, dijo; “cada vez que me necesiten voy a estar”, culminó. Para esta última canción invitó al Colo Balmaceda para que lo acompañe.
Recibió un reconocimiento por parte de la comisión por su participación en estos 60 años.
“Zamba de Ud.”, gloriosa en su voz, fue el “bis” un pedido fervoroso del público. Quedó con gusto a poco, no por la calidad —siempre excelsa—, sino por la cantidad de tiempo disponible para el desarrollo de un repertorio tan rico por parte de una figura muy querida.
Luego del recital, en diálogo con los muchachos del streaming del festival, Raly confesó que le gusta estar en Jesús María en recuerdo de su madre y deslizó, casi como una duda íntima, que tal vez su propuesta —solo con guitarra acústica— haya quedado fuera de época. Se mostró reticente al uso de pistas, hoy mayoritarias en los escenarios, y fue tajante: “No quiero engañar al público; quizás un tipo solo con la guitarra ya no es del gusto popular”.
La afirmación contrastó con el esfuerzo de su interlocutor por convencerlo de lo contrario, recordándole que el público lo ovacionó y le pidió un bis. Sin embargo, Raly, esquivo, volvió a sembrar incertidumbre al preguntarse si “habrá año que viene en Jesús María”, insistiendo una y otra vez en la cuestión estética de su recital.
El intercambio, algo errático y sin un rumbo claro, terminó dejando a los espectadores más atravesados por la duda que por una sensación de cierre o alivio.
Hasta las 00:00 las personas dentro del predio sumaban 26.500.
Pausa animada por un DJ y los consabidos celulares encendidos, a la espera de los Manseros Santiagueños y DesaKTa2.
Los Manseros Santiagueños:
Minutos antes de la 1 de la madrugada: ¿Quieren chacareras? preguntó el conductor, antes de presentar “el manserazo”, refiriéndose a Los Manseros Santiagueños, que luego del saludo —“¿Qué tal, chicos, cómo les va?”— comenzaron con los acordes del Himno Nacional Argentino en ritmo de chacarera y ahí nomás empezó la fiesta de danza y canto que proponen desde hace tantos años.
Don Onofre Paz sobre los 67 años de trayectoria. “Hoy tengo 83 años y empecé a los 16”, dijo entre lágrimas, recordando sus comienzos.
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