Un comienzo con la fuerza de un texto valiente expuesto por el poeta Hubo Rivella, coordinador del Encuentro de Poetas que cada año se lleva adelante en Cosquín y que desde hace dos temporadas tienen lugar para hacer escuchar las primeras palabras de cada edición.
Una declaratoria de propósitos valiente y profundo que apenas difundido corrió por las redes.
Y luego llegaron Los Coplanacu con su canto genuino y festivalero acompañado del buen humor que los caracteriza, con invitados llegados de Santiago del Estero y de Tucumán, antes de que ello ocurra, se dieron una vuelta por la plaza
Luego de ese inicio con zambas y chacareras llegó el momento de recibir a Nahuel Pennisi uno de los cantantes más nítidos y celebrados de la actualidad quien en medio de su recital tuvo el buen tino de invitar a Raly Barrionuevo con quien lograron una versión gloriosa de Doña Ubenza, el hueyno de Néstor "Chacho" Equenique.
El periodista de Canal 10, Guillermo Bahr recorre el festival y recoge anécdotas, ésta fue registrada la primera noche:
Flor Castro y Rocío Villegas tuvieron a su cargo el homenaje al gran poeta de nuestro folclore Ramón Navarro.
La pareja de bailarines proveniente de La Plata: Gerez-Coliluan, ganadora del rubro mejor pareja de baile estilizado deleitaron con una zamba.
Luego llegó el ritmo vibrante de la scola do samba, proveniente de Río de Janeiro, Brasil quienes pusieron color, baile y sensualidad sobre el escenario.
Así lo transmitió Canal 10
Fue la sensación de la primera noche y Guillermo Bahr y Canal 10 estuvieron con ella.
A las 0,50 hace su ingreso aplaudido y vivado por todo el público presente: Raly Barrionuevo, allí instala la calma con su voz y su Zamba y acuarela y sigue el idilio con el público desgranando Luna Cautiva, Tu memoria y tu mañana, La niña de los andamios en valiosa versión “a capella” con el único acompañamiento de palmas.
Como retribuyendo gentilezas, invitó a Nahuel Pennisi a cantar con él: Raly en el piano y Nahuel en guitarra hicieron Zamba de Ud. “Esto es Cosquín, dijeron, gracias por permitir que ésto ocurra”. Y luego siguieron con “Y seremos agua”: un derroche de voz…
Finalizó su acuación con un homenaje a Los Hermanos Ábalos, con una selección de chacareras, para ello invitó a Marina Ábalos, en piano, hija de Adolfo y a Patricia Herrera en bombo.
Y un bis con “De mi madre” a pedido del público. “Una zambita así nos vamos tranquilos”, dijo.
Paola Bernal, la voz coscoína, comenzó su participación dedicando su canción a las mujeres con el tema María Sabina.
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Con su brío aconstumbrado Facundo Toro se adueñó del escenario, invitó a cantar a la artista Valentina Lozano
Joaquín Chiavarino fue otros de sus invitados.
Claudio Toro, fue otro convocado por Facundo "él es El Principito, indicó haciendo alusión al tema compuesto por su padre Daniel Toro. Lo interpretaron juntos.
El final fue a toda fiesta con Guillermo Novelli cantando “Muchachos”.
Canal 10 conversó con él antes de su presentación:
Y, pidiendo permiso cantó otra: “Para no verte más”, clásico de su grupo La Mosca…
Facundo Toro recibió un reconocimiento por estar cumpliendo 30 años con el folclore.
A las 3 de la madrugada comienza su actuación la cantante jujeña Cazzu, acompañada por el grupo de mujeres bombistas y malambeadoras con una irrupción poderosa en la escena y respaldada por un interesante grupo de músicos. En el inicio “un tentenpié con trap”, según sus palabras y luego canciones de su trabajo “Latinaje”.
Continuidad de lujo con Cazzu y Los Nombradores del Alba con Facundo Toro interpretando “Me tocó perder ”y luego "Zamba para olvidar" como evocación de 1976, cuando Daniel Toro participó en el certamen presentando ese tema.
Luego llegó el cierre con dos temas bailables.
Con una plaza colmada y un público que acompañó cada propuesta con atención y emoción, la segunda luna de Cosquín volvió a confirmar la vigencia del festival como espacio de encuentro entre tradición y presente. Las voces consagradas y las nuevas expresiones del folklore convivieron en un mismo escenario, dejando en claro que la música popular sigue siendo un territorio vivo, en permanente diálogo con su tiempo. Así, Cosquín avanzó una noche más en su ritual mayor: celebrar la identidad, la memoria y el canto compartido bajo el cielo de enero.
