Córdoba

Marty Supremo: el vertiginoso camino hacia un sueño imposible

Cuando le preguntan a qué se dedica, a Marty Mauser(Timothée Chalamet) le gusta presentarse como un atleta profesional. Muchos pensarán en el béisbol, el fútbol americano y el baloncesto, deportes que, hacia la década de 1950, eran símbolo del orgullo estadounidense a nivel internacional. Sin embargo, nadie imagina que la expertise del joven está en una disciplina hasta entonces marginalizada: el tenis de mesa. Mientras el ping-pong experimentaba un auge descomunal en Asia, en Estados Unidos no pasaba de ser un juego de salón destinado a la clandestinidad y a las apuestas informales. Con un ritmo sumamente caótico, Marty Supremo sigue el recorrido de Marty hacia la concreción de un sueño que nadie toma en serio: convertirse en el Campeón Mundial de Tenis de Mesa.

En sus dos proyectos anteriores, Good Time: viviendo al límite (2017) y Diamantes en bruto (2019), Josh Safdie ya había experimentado la adrenalina de los personajes obsesivos. A través de narrativas frenéticas, planos cerrados y movimientos rápidos de la cámara, Safdie nos adentra en la mente de protagonistas dispuestos a comerse el mundo y sortear obstáculos impensados. El director comenzó a interesarse en el tenis de mesa desde su infancia, pero cuando conoció la historia de Marty Reisman, una leyenda del deporte en Nueva York, decidió llevarla a la pantalla grande, aunque con varias libertades creativas.

En sus primeros minutos, Marty Supremo no parece ser más que otra de las tantas películas biográficas sobre el éxito de un deportista ambicioso. No obstante, conforme avanza, descubrimos que en esta película no hay golpes de suerte, sino un interminable y tumultuoso camino hacia una grandeza que acaso es imposible de alcanzar. Marty Supremo se empareja a otras historias como Whiplash (2014) o El cisne negro (2010), en donde la meta del protagonista nunca es el dinero, sino la trascendencia. Pero cuando la ambición se desborda, el sueño se convierte en obsesión y la autoconfianza roza la vanidad. Timothée Chalamet encarna a un protagonista engreído, fanfarrón, pero que sabe usar su encanto para cautivar a cualquiera (incluso a nosotros, la audiencia, quienes terminamos viendo sus jugadas al borde del asiento, como si estuviésemos alentando a nuestro jugador predilecto). En la vida de Marty Mauser todo es estratégico. Cada paso que da es necesario en la medida en que lo acerca un poquito más a su propósito, incluso si debe humillarse o arriesgar su vida. Sus relaciones también están pensadas de esa manera: su noviazgo con Rachel (Odessa A'zion), su amistad con Wally (Tyler Gregory Okonma) o el contrato con el empresario Milton Rockwell (Kevin O'Leary). En fin, la mente del joven soñador apunta hacia una única certeza: el fin justifica los medios. El mismo contexto histórico parece avalar esa idea: la ambición de Estados Unidos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, el auge del sueño americano y la creciente competencia entre países (reflejada en la rivalidad deportiva) aparecen como trasfondo de esta historia obsesiva.

El final de Marty Supremo cae como un baldazo de agua fría para quien esperaba una película de superación. Los ideales de la grandeza se derrumban bajo la redención y la aceptación de una nueva vida, donde la posibilidad de construir un legado más duradero implica dejar de lado el ego y la fugacidad del éxito.

Timothée Chalamet en Marty Supremo. Fuente: redes sociales

Marty Supremo obtuvo 9 nominaciones a los Premios Óscar: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor Principal, Guion Original, Fotografía, Montaje, Diseño de Producción, Diseño de Vestuario y Casting. Pese a las contundentes películas que compiten en las mismas categorías, una victoria parece casi segura: Timothée Chalamet, que a sus 30 años ya cuenta con 3 candidaturas, se encamina a obtener su primera estatuilla a Mejor Actor. Su interpretación de Marty Mauser ya le valió premios en los Globos de Oro y en los Critics Choice Awards. No obstante, lo de Chalamet no es solamente una buena actuación, sino una encarnación de la misma aspiración al éxito que caracteriza a su personaje. “La verdad es que realmente persigo la grandeza. Sé que la gente normalmente no habla así, pero quiero ser uno de los grandes. Estoy inspirado por los grandes”, expresó el actor durante su discurso en los Premios del Sindicato de Actores (SAG) del 2025, tras ganar la estatuilla por su papel como Bob Dylan en Un completo desconocido (2024).

La eléctrica Marty Supremo ya se perfila como una de las películas favoritas en esta etapa de premiaciones. Los ganadores de los Premios Óscar se darán a conocer el 15 de marzo.

Marty Supremo está disponible en cines.

Marty Supreme | Official Trailer HD | A24

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba