“A los amores sí, que si; a los temores no, que no”, el estribillo de la canción “A los amores” de Duratierra resume el espíritu de la tercera luna de Cosquín 2026.
La noche del lunes en el Festival Nacional de Folklore fue testigo del desembarco de Duratierra en el escenario Atahualpa Yupanqui. La banda, que llegó con el respaldo de su reciente Premio Gardel por el disco A los amores, ofreció una propuesta que conecta la raíz latinoamericana con la frescura de los sonidos contemporáneos. De menor a mayor, el grupo logró cautivar a la Plaza Próspero Molina a través de un recorrido por gatos, cuecas y chacareras que invitaron al baile y a la reflexión.
El carisma de Micaela Vita fue el hilo conductor de una presentación que no solo se quedó en lo musical. Entre canciones, la cantante alzó la voz con un mensaje cargado de compromiso social, recorriendo desde la defensa de los jubilados y las infancias hasta el reclamo urgente por los incendios en la Patagonia, una temática que atraviesa esta edición del festival.
El show contó con momentos de alta intensidad emocional gracias a invitados de lujo: Eli Suárez (líder de Los Gardelitos) se sumó para una potente versión de “Puño y letra”, mientras que Noelia Recalde y Mery Murúa aportaron su magia en la conmovedora “Marzo”. Tras una ovación, la locutora Maia Sasovsky despidió al grupo con el deseo compartido de verlos nuevamente en la edición 2027, consolidando a Duratierra como una pieza clave de la renovación folklórica actual.
La banda se despidió de la 66º edición del Festival de Cosquín "con la certeza de que los pueblos siempre pueden transformar la historia".
