La quinta luna de Cosquín 2026 quedará grabada como la noche del reencuentro. Luciano Pereyra regresó al escenario Atahualpa Yupanqui tras una larga espera de cuatro años, cumpliendo con las expectativas de una plaza colmada que lo recibió entre ovaciones. El inicio de su presentación estuvo marcado por la nostalgia y el respeto a las raíces, con un emotivo tributo a Horacio Guarany que incluyó imágenes de archivo y una sentida interpretación de Memorias de una vieja canción.
Durante poco más de una hora, el cantante desplegó un repertorio versátil que transitó por diversos climas. El bloque folklórico alcanzó su punto más alto con la interpretación de Zamba para olvidarte, en el 50° aniversario de su estreno, y la fuerza de Chaupi corazón, que puso a bailar a toda la plaza. Entre baladas que despertaron suspiros y una conexión constante con sus seguidores, el show fue creciendo en intensidad hasta desembocar en un final a puro ritmo.
El cierre de la velada transformó el festival en una verdadera fiesta popular, donde Luciano adaptó sus clásicos a los ritmos de cumbia y cuarteto. Con un agradecimiento permanente por el afecto recibido, el artista cerró una de las noches más convocantes de esta edición, reafirmando su vigencia y su lazo inquebrantable con el público coscoíno.
