Bruce Springsteen, el legendario cantautor estadounidense, sorprendió al mundo este 28 de enero de 2026 con el lanzamiento de “Streets of Minneapolis”, una canción protesta vehemente contra las políticas migratorias y las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La canción fue escrita, grabada y publicada en cuestión de días como respuesta directa a los recientes enfrentamientos en Minneapolis, donde dos residentes —Renee Good y Alex Pretti— fueron asesinados a tiros por agentes federales durante operativos de control migratorio, hechos que desataron protestas y un debate nacional sobre el uso de la fuerza.
Springsteen dedicó el tema “a la gente de Minneapolis, a nuestros inocentes vecinos inmigrantes y en memoria de Alex Pretti y Renee Good”, describiendo en una publicación en redes que lo compuso “en respuesta al terrorismo estatal que se está viviendo en la ciudad de Minneapolis”.
Musicalmente, “Streets of Minneapolis” mezcla rock y elementos folk con letras directas y críticas, en las que Springsteen se refiere a las fuerzas federales como “el ejército privado de Trump” y denuncia lo que interpreta como represión injustificada sobre comunidades inmigrantes y activistas locales.
El estreno del tema también provocó reacciones políticas y culturales intensas: por un lado, figuras del entretenimiento y activistas aplaudieron el mensaje; por otro, la administración estadounidense calificó la canción de “irrelevante” mientras defendía sus políticas migratorias.
Este lanzamiento reafirma la tradición de Springsteen de usar la música como herramienta de protesta social, sumándose a otros artistas que también han alzado su voz contra la violencia estatal y en apoyo de los inmigrantes.
La canción describe a Minneapolis como una ciudad “ocupada”, atravesada por el miedo y la violencia durante operativos migratorios. Springsteen relata la llegada de fuerzas federales armadas, a las que presenta no como protectoras sino como una fuerza represiva, y cuestiona de manera frontal el discurso oficial que justifica su accionar.
En la letra aparecen dos personas muertas con nombre propio, para subrayar que no se trata de estadísticas sino de vidas concretas. A partir de ahí, el foco se traslada a la respuesta de la comunidad, las protestas en las calles y la resistencia colectiva frente a lo que el narrador define como abuso de poder.
Springsteen denuncia que el control y la violencia recaen especialmente sobre inmigrantes y personas racializadas, y pone en duda la idea de legalidad cuando esta se ejerce a costa de los derechos humanos. El estribillo reafirma la solidaridad con los inmigrantes y la decisión de no callar ni retroceder, insistiendo en que, pese a la represión, la ciudad y su gente persisten.
En síntesis, la letra es un alegato directo contra la violencia estatal, una defensa de los inmigrantes y un llamado a la memoria, la empatía y la resistencia comunitaria.
