Córdoba

Docentes y artistas solicitaron que no se apruebe la reforma laboral

Un grupo de trabajadoras de la educación, la ciencia, el arte y la cultura publicó una carta abierta para solicitar a los senadores y senadoras que rechacen los proyectos de reforma laboral, modificación de la Ley de Glaciares y reforma del régimen penal juvenil.

La carta lleva la firma de distintas escritoras, fotógrafas, narradoras, cantoras, periodistas, cineastas, guionistas, actrices y poetas.

“El proyecto de reforma laboral que impulsan pretende retrotraer nuestras condiciones laborales a las del siglo XIX, avanzando en una mayor precarización frente a las condiciones que favorecen en extremo a las empresas”, denuncia la carta.

El texto critica la flexibilización de los despidos, la reducción de las indemnizaciones y la imposición del banco de horas “que pone a merced de las patronales la organización de nuestra jornada de trabajo y los tiempos de descanso o vacaciones”.

Entre las personas que firman la carta, se encuentran las escritoras María Teresa Andruetto y Eugenia Almeida, las docentes María Cristina Mata y Laura Vilches, la cineasta Ana Mohaded y la artista visual Patricia Ávila, entre otras.

La carta completa

Nos dirigimos a ustedes, como trabajadoras de la educación, la ciencia, el arte y la cultura, Somos escritoras, fotógrafas, narradoras, cantoras, periodistas, cineastas, guionistas, actrices, poetas, que solicitamos vuestro rechazo del proyecto de reforma laboral, así como frente a la modificación de la Ley de Glaciares y la reforma del régimen penal juvenil que el gobierno nacional se apresta a discutir en el Congreso el próximo 11 de febrero.

El proyecto de reforma laboral que impulsan pretende retrotraer nuestras condiciones laborales a las del siglo XIX, avanzando en una mayor precarización frente a las condiciones que favorecen en extremo a las empresas, sea flexibilizando los despidos, reduciendo y limitando las indemnizaciones, como imponiendo el banco de horas que pone a merced de las patronales la organización de nuestra jornada de trabajo y los tiempos de descanso o vacaciones.

Esto impactará doblemente sobre las vidas de las mujeres trabajadoras y las diversidades sexuales, con condiciones de trabajo ya de por sí precarias, ya que un 43% de nosotras lo hace actualmente en la informalidad (con cifras que alcanzan el 63% para nuestras pibas de entre 16 y 25 años) y la brecha salarial con respecto a lo que perciben nuestros compañeros varones se acerca al 30%. ¿Cómo haremos para organizar la vida de nuestras familias, llevar a las infancias a la escuela o a un turno médico si cada día decidirán si nuestra jornada podrá ser de 12, 4 o 6 horas? ¿Cómo descansaremos si las vacaciones nos las pueden dar cuando nuestrxs hijxs están en pleno ciclo escolar?

Esto no puede más que expulsarnos del trabajo formal y a tiempo completo, condición indispensable para aspirar siquiera a cierta independencia económica y evitar, por ejemplo, la violencia machista que acaba en femicidios y que ustedes dicen que tanto les preocupa. Con salarios ya magros se hace casi imposible salir de espacios donde se ejerce la violencia contra nosotras y nuestras infancias. ¿Cómo pretenden que lo hagamos si no podemos aspirar siquiera a completar jornadas laborales con salarios que cubran la necesidad de vivienda, alimentos, educación y salud de nuestras familias?

Pero además, es conocido que sufrimos permanentes ataques a la educación, la ciencia, la cultura y salud públicas, la degradación de la atención a las personas con discapacidad y de la situación de jubiladas y jubilados.

La pauperización de las tareas del cuidado y la reproducción social bajo la órbita estatal, recargan aún más nuestra ya extensa jornada de trabajo: el cuidado de personas enfermas o que no pueden valerse por sí mismas, sean infancias o mayores, con o sin discapacidad, en una sociedad que privatiza y nos responsabiliza a nosotras de esos cuidados, afectará mayormente nuestra salud mental, nuestro descanso, nuestras posibilidades de estudio, capacitación, creación.

En el caso de las diversidades sexuales, la ya grave falta de empleo formal, acceso a la salud y educación y a todos sus derechos, será aún mayor, eliminando la posibilidad de efectivización de los cupos laborales trans-travestis, o agravando la posibilidad de despidos arbitrarios y discriminatorios por orientación sexual. Pero más grave aún es que además, la reforma que impulsa Javier Milei, nos quiere sumisas, sin posibilidad de organizarnos gremialmente en los lugares de trabajo y con la virtual eliminación del derecho a la huelga, cada vez que impone como esenciales todas las actividades en las que mayormente nos desempeñamos, pretendiendo que garanticemos el 75% del servicio siempre.

La aprobación de una reforma laboral que se pretende nos hará aún más esclavas, menos libres, afectará nuestras vidas, agregando mayores niveles de violencia de género, sumisión y explotación; muy lejos de las consignas de “ni una menos” o “vivas y libres nos queremos” de aquellos carteles con los que ustedes mismos se fotografiaron.

El derecho a la vida plena que como mujeres defendemos se pone en riesgo además por el impulso a la modificación de la Ley de Glaciares que afecta el acceso al agua, facilita el extractivismo y la devastación de nuestros territorios, donde tampoco casualmente son mayoría las mujeres de las comunidades originarias o las poblaciones afectadas las que encabezan la resistencia: hermanas mapuches, collas, brigadistas forestales, defienden los territorios y bienes comunes naturales frente a la avanzada de multinacionales extractivistas, el agronegocio o la especulación inmobiliaria y turística. Rechazamos la baja de la edad de imputabilidad, no es la respuesta que puede dársele a las madres, tías, hermanas o maestras que batallan en las barriadas populares contra la avanzada narco y las problemáticas de hambre, falta de trabajo, adicciones. Ningún país que haya bajado edad de criminalización de las infancias bajó la criminalidad general, sólo afectarán más sus ya vulnerados derechos.

El silencio y mucho más aún, el apoyo a la votación de una ley de reforma laboral y la modificación de otras leyes como las mencionadas, tal como señalamos, las y los hará cómplices del empobrecimiento y la degradación de nuestras vidas que impulsa el gobierno nacional. Les pedimos que defiendan nuestros derechos al agua, al trabajo, a que nuestras vidas sean más, y no menos dignas.

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