Según el New York Times, Estados Unidos busca acuerdo con Argentina para que reciba los inmigrantes deportados
Según una investigación del prestigioso diario The New York Times, Estados Unidos y Argentina avanzan en negociaciones para sellar un acuerdo migratorio que habilitaría a la administración de Donald Trump a trasladar a inmigrantes de diversas nacionalidades a nuestro país.
Las conversaciones, aún sin cierre formal, forman parte de un entendimiento más amplio que refuerza la sintonía política entre ambos gobiernos. Vale recordar que en septiembre, Estados Unidos concedió a Argentina una ayuda de 20.000 millones de dólares, la cual fue decisiva para apuntalar la fortuna del presidente Milei antes de las elecciones intermedias.
La información surge de una investigación publicada por The New York Times.
Según el informe, el convenio convertiría a la Argentina en un “tercer país” de destino para personas que Washington no puede repatriar a sus países de origen, ya sea por la falta de vínculos diplomáticos o por obstáculos administrativos, como la ausencia de documentación válida.
Un esquema de derivación migratoria
Fuentes al tanto de las tratativas indicaron al medio estadounidense que las negociaciones se encuentran en una etapa avanzada y se inscriben en la estrategia de deportaciones masivas impulsada por Trump.
El objetivo central es aliviar la presión sobre el sistema migratorio estadounidense y, al mismo tiempo, desalentar nuevos ingresos irregulares mediante acuerdos con países aliados dispuestos a recibir a los deportados.
Para la gestión de Javier Milei, aceptar este rol implicaría una señal política de fuerte alineamiento con Washington. Sin embargo, el posible acuerdo también expone una tensión interna: las conversaciones se desarrollan mientras el Gobierno argentino refuerza los controles fronterizos y exhibe un discurso de endurecimiento migratorio, acompañado por la difusión de cifras elevadas de expulsiones.
Los acuerdos de “tercer país seguro” —o esquemas similares— han sido utilizados históricamente por Estados Unidos para reubicar migrantes provenientes de naciones con las que mantiene relaciones diplomáticas limitadas o conflictivas.
Además de su función operativa, estos mecanismos cumplen un rol disuasivo, al advertir a potenciales migrantes sobre las consecuencias de intentar ingresar de manera irregular al territorio estadounidense.