Córdoba

¿Dopaje íntimo?: El insólito “Penisgate” sacude los Juegos Olímpicos

El inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno de Cortina d’Ampezzo 2026 se ha visto envuelto en una polémica sin precedentes que los medios británicos ya denominan como el "Penisgate". Las autoridades antidopaje han confirmado que investigarán sospechas sobre un método ilegal mediante el cual algunos saltadores de esquí buscarían aumentar el tamaño de su pene para mejorar sus resultados deportivos.

El objetivo: burlar el reglamento de los trajes

La controversia, impulsada inicialmente por la prensa alemana, sugiere que los competidores se estarían sometiendo a inyecciones de ácido hialurónico o parafina para incrementar el volumen genital. Lejos de ser una cuestión estética, esta maniobra tiene una finalidad puramente técnica: modificar la medida de la entrepierna durante el escáner tridimensional que la Federación Internacional de Esquí (FIS) realiza al inicio de cada temporada para definir las medidas oficiales de los trajes.

Al aumentar el volumen corporal en esa zona específica, los atletas logran que se les autoricen trajes más holgados. Según el reglamento, existe una tolerancia de entre dos y cuatro centímetros entre el cuerpo y el tejido.

Una ventaja científica en el aire

La trampa tiene una explicación física contundente: cuanto más tejido tenga el traje (fabricado en nailon, poliéster y licra), mayor es la superficie de resistencia y sustentación aerodinámica durante el vuelo. De acuerdo con estudios citados por medios como The Times y The Guardian, apenas dos centímetros extra de tela pueden incrementar el vuelo en un 5%, lo que permite al deportista aterrizar hasta 5,8 metros más lejos.

Antecedentes y respuesta oficial

La sombra de la sospecha no es nueva. En el Torneo de los 4 Trampolines, varios participantes fueron descalificados por irregularidades en sus vestimentas. Además, en enero de 2025, tres miembros del equipo noruego fueron suspendidos tras ser acusados de manipular trajes. Entre los implicados figuran nombres de relevancia como Marius Lindvik, defensor del título olímpico, y Johann Andre Forfang, quienes ya cumplieron sanciones previas por modificaciones voluntarias en su equipo.

Ante la gravedad de las acusaciones, el presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), Witold Bańka, prometió explorar el tema a fondo. Por su parte, Olivier Niggli, director general del organismo, señaló que, aunque hasta ahora no han abordado métodos de mejora del rendimiento de esta naturaleza, examinarán toda la información disponible para determinar si esta práctica constituye efectivamente una forma de dopaje.

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