El sueño olímpico de Lindsay Vonn en los Juegos de Invierno de Milán-Cortina d'Ampezzo 2026 terminó de la manera más desgarradora posible.
La icónica esquiadora estadounidense, que buscaba agigantar su leyenda a los 41 años, sufrió un grave accidente este domingo en la pista Tofana de las Dolomitas, provocando la conmoción de todos los presentes al ser evacuada de urgencia en helicóptero hacia un hospital.
La caída se produjo en el primer sector de la prueba, justo después de un salto en la parte alta de la pista. Vonn, que portaba el dorsal 13, lideraba la competición en ese momento con una ventaja de cuatro centésimas sobre la alemana Emma Aicher. Sin embargo, su bastón de la mano derecha se enganchó con una de las banderas, provocando que perdiera el control y terminara tendida sobre la nieve entre gritos de dolor.
Un esfuerzo sobrehumano al límite La participación de Vonn en estos Juegos ya era considerada una gesta heroica. La deportista competía con una rodilla derecha de titanio y tras haber sufrido, apenas el viernes anterior, la rotura del ligamento cruzado anterior y el menisco de su rodilla izquierda durante un descenso en Crans Montana, Suiza. A pesar de la gravedad de estas lesiones, la ganadora del Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2019 decidió seguir adelante, ilusionando al mundo tras lograr el tercer mejor tiempo en los entrenamientos del sábado.
El final de una leyenda en la nieve Con este trágico incidente, se pone fin a la carrera olímpica de una de las figuras más grandes en la historia del esquí alpino. Vonn, que regresó a la alta competición tras cinco años de retiro, deja un legado imbatible: 84 victorias en la Copa del Mundo, un oro olímpico en Vancouver 2010 y dos títulos mundiales.
Lo que debía ser el cierre triunfal para una carrera inigualable terminó con la imagen de la "Reina del Esquí" abandonando la pista Tofana desde el aire, dejando un vacío inmenso en la delegación estadounidense y en el corazón de los aficionados al deporte invernal.
