En el almanaque de hace exactamente un año atrás, a las 18:38 se creó la criptomoneda $LIBRA. A las siete de la tarde en punto, 74 billeteras compraron acciones por casi 13 millones de dólares. En ese instante aún no tenía valor; los compradores contaban, evidentemente, con información privilegiada.
Pero a las 19:01 Javier Milei copió el código alfanumérico de 44 digítos casi inaccesible hasta ese momento y lo pegó en un posteo de su cuenta de X. Se anexaba, a su vez, un mensaje en el que refería que el proyecto fondearía “pequeñas empresas y emprendimientos” en el país, porque “el mundo quiere invertir en Argentina”.
Los segundos posteriores fueron, por un lado, de incertidumbre generalizada.
Pero la moneda multiplicó rápidamente su valor y, con el tiempo se supo que los primeros “inversores” ganaron millones de dólares.
Durante 40 minutos subió de los 30 centavos de dólares iniciales a los U$S 5, antes de un rápido colapso.
La versión de un hackeo a la cuenta presidencial quedó en la nada cuando el mismo Milei le ratificó que el posteo era de su autoría.
Sin embargo, su valor se fue desplomando y los ganadores abandonando su lugar.
Las víctimas, en Argentina y el mundo, se contaron por miles. Sin embargo, la investigación de la causa fue escasa. Inclusive pudo hacer muy poco el Congreso de la Nación, pese a la creación de de una comisión investigadora.
A las 00:38 de aquel sábado 15, Milei borró su publicación, habló de que ya no le daría “difusión” y en otro tweet sostuvo que “no estaba interiorizado” de los detalles. De manera increíble, allí escribió: "A las ratas inmundas de la casta política que quieren aprovechar esta situación para hacer daño les quiero decir que todos los días confirman lo rastreros que son los políticos, y aumentan nuestra convicción de sacarlos a patadas en el culo".
Más de cien millones de dólares cripto se recaudaron y terminaron en pocas manos.
El contexto previo
El proceso tuvo en Hayden Mark Davis, un empresario estadounidense especializado en Memocoins, como cara visible. Pero también un par de patas argentinas: los lobbistas Javier Terrones Godoy y Mauricio Novelli, ambos muy cercanos al Presidente argentino.
Su registro de asiduas concurrencias a la Quinta de Olivos incluyen alguna acompañados de Davis, quien había estado en el país en enero de 2024.
Según reveló The New York Times, en aquel momento Novelli cobraba U$S 50 mil dólares a quien quisiera reunirse con el presidente.
Diversas investigaciones periodísticas dieron a conocer un convenio de trabajo firmado por Milei en diferentes momentos con la empresa de Davis, Kelsier Ventures. ¿La idea? Posicionar a Argentina como líder global en blockchain, inteligencia artificial (IA) y criptomoneda.
De manera extraoficial también se supo que el propio empresario estadounidense firmó un un acuerdo confidencial para ser “asesor ad-honorem” del gobierno argentino en blockchain.
El encuentro público entre ambos fue en octubre de 2024, en el mentado Tech Forum realizado en Buenos Aires.
Después de esto, hubo fotos varias del mandatario con Hayden.
En este sendero de 365 días, la Justicia argentina logró avanzar poco en Comodoro Py, pero de manera conjunta prosiguen investigaciones en Estados Unidos y otros países.
Para el gobierno argentino, en tanto, pareció un mal momento. Milei sólo hizo referencia en un par de entrevistas a los estafados mencionado que sabían “en qué se estaban metiendo” y comparó lo ocurrido con las apuestas en un casino.
