Ya en la previa había hablado de un “hippismo sin sentido”. Y con su voto (uno de los 40 en total), la Cámara de Senadores fue en contra propia.
Luis Juez sumó, en definitiva, una nueva contradicción. En la sesión se hizo cargo, y adujo que quería “darme una tranquilidad a mí”, ya que “no soy un cínico ni un hipócrita”.
Era septiembre de 2010 cuando desde su banca en la Cámara Alta hizo una enfática defensa de “la protección del agua”, en un discurso aún recordado. ¿El resultado? La aprobación de la Ley de Glaciares.
Desde allí se creo el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), el cual permitió conocer los casi 17 mil glaciares existentes en el país.
La defensa y protección de las grandes masas de hielo acumulado significó un gran paso para el país.
Pero el dirigente del Frente Cívico, a sabiendas de que su discurso de hace más de una década y media estaba girando, pidió la palabra en la sesión de este jueves “para darme tranquilidad a mí”.
Y expresó: “Yo no soy un falso ni un cínico. Yo levanté la mano hace 16 años para tener un estándar básico, mínimo e indispensable y conocer glaciares y periglaciares”.
Hoy, adujo, votó los cambios “para que salgamos de este terrorismo ecológico” y “sin borrar con el codo lo que escribí con la mano, lo único que buscamos es devolverle a las provincias la autonomía que les corresponde”.
Eso sí, antes de proponer un debate más amplio, Juez reconoció que “reglamentariamente a este tema hay que emprolijarlo”, y amplió su confianza en el actual gobierno nacional.
