El Bayern Munich llega a la vuelta de los octavos de final de la Champions League en una situación tan cómoda en el marcador como desesperante en su formación inicial. Tras golear 6-1 al Atalanta en la ida, el equipo alemán se enfrenta a una crisis de arqueros que ha dejado la portería en una vulnerabilidad total.
Una enfermería repleta
En apenas una semana, el técnico Vincent Kompany ha perdido a casi todos sus guardametas disponibles. La leyenda Manuel Neuer padece una lesión muscular; su reemplazo inmediato, Jonas Urbig, sufrió una conmoción cerebral; y el experimentado Sven Ulreich estará seis semanas fuera por una rotura en los aductores. Incluso el titular del equipo filial, Leon Klanac, se encuentra de baja por una lesión en el isquiotibial.
Tan insólita es la situación que en Múnich se llegó a barajar la posibilidad de que el goleador Harry Kane ocupara el arco, recordando el caso de Enzo Pérez en River Plate.
De alcanzapelotas a posible héroe
En el centro de esta emergencia surge el nombre de Leonard Prescott. Con apenas 16 años y 175 días, este joven de casi dos metros de altura podría pasar de ser alcanzapelotas en el Allianz Arena a convertirse en el arquero más joven en la historia de la Champions League. Prescott, nacido en Nueva York y formado en las inferiores del club, es visto por sus entrenadores como una estrella del futuro debido a su técnica excepcional y calma bajo presión.
El obstáculo legal: Prohibido trabajar de noche
Sin embargo, su debut enfrenta un desafío burocrático inusual: la Ley de Protección del Empleo Juvenil en Alemania. Según esta normativa, los menores de edad no pueden trabajar después de las 20:00 horas, mientras que el partido de Champions comienza a las 21:00.
Para que Prescott pueda saltar al campo, el Bayern Munich debe tramitar un permiso especial. Aunque Urbig ha mostrado mejorías y podría ser titular si los médicos lo autorizan, el club ya ha iniciado las gestiones para que el joven neoyorquino esté listo para hacer historia si el destino lo llama al arco.
