Córdoba

El punto de fuego

El lugar natal parece cobrar un sentido más o menos central para la obra de Fito Páez -a veces de desplazado a un segundo plano cuando los tópicos sobre los que el músico decide hacer canciones son otros- y la evidencia está en sus discos. Más aún en ÉL DISCO (así, con mayúsculas): Ciudad de pobres corazones. Un disco parido en la Polinesia Francesa, al calor de la rabia y el dolor y publicado en el año 1987. La historia es harto sabida: Fito estaba en Brasil con Charly García. Suena el teléfono y alguien le dice que habían asesinado a sus dos abuelas Belia Delia Zulema y Josefa Paez y a la empleada doméstica, Fermina Godoy.

Como si fuera poco, alguien plantó un ladrillo de marihuana en la casa para incriminarlo a Fito en la trama del crimen. El asesino, luego se supo, fue Walter De Giusti, excompañero de la secundaria que ya tenía las manos con sangre. Cuenta Fito que esa noche de la noticia fatídica, Charly García lo hizo reír mientras miraban Purple Rain y que lo acarició hasta que se quedó dormido.

Casa Páez en Rosario

Entre el 12 y el 16 de marzo de 2026 Fito Paez llevó adelante Casa Páez, una serie de conciertos en diferentes formatos y repertorios en la ciudad de Rosario. El primero de los shows fue sinfónico en el teatro El Círculo, el segundo fue en formato solo piano en el teatro Astengo, el tercero la presentación de su más reciente álbum Novela (2025) en el teatro El círculo y el último, un show gratuito en el Monumento de la Bandera ante trescientas mil personas.

Tiendo a pensar que –además del imponente monumento y el ancho río- los rosarinos están orgullosos de su ciudad por las figuras que le dieron al país: Fontanarrosa, Alberto Olmedo, Lionel Messi, Angel Di Maria, Baglietto, Nicki Nicole, Bielsa, etc etc. Ese orgullo se lo hacen sentir a Páez dejando la garganta y el corazón en cada canción.

El arranque está anunciado a las 19.45 y comienza a las 20.05. Páez canta un repertorio de veinticinco canciones, de espaldas al Monumento de la Bandera y frente al Rio Paraná en su Rosario natal. Era predecible que comenzara tocando con una banda embravecida el Tema de piluso –un himno feliz a esa ciudad-, para seguir con Hazte fama, Lejos en Berlín –una perla total para los enamorados del descarado disco ¡Ey!-, luego Trafico por Katmandú, Lo que el viento nunca se llevó y 11 y 6.

También era esperable el momento piano bar, solo frente al mundo con “ese señor que le sonríe todos los días con sus dientes negros y blancos” (Bruno Gelber dixit). ¿La sorpresa? She’s mine -esa joya melódica- enganchada con Tus regalos deberían de llegar, para darle paso a Cable a tierra, Al lado del camino y Buena estrella. Fin del momento íntimo.

Vuelve la banda, vuelve el rock and roll ajustado, seguro, vibrante. Uno atrás del otro, sin respiro para las voces cantantes: Nunca podrás sacarme mi amor, Yo vengo a ofrecer mi corazón, La rueda mágica, Fue amor, Brillante sobre el mic, Y dale alegría a mi corazón, Polaroid de locura ordinaria, A rodar mi vida, Circo Beat –imperdonable reemplazar “Yo me muero con Gena Rowlands” por “Yo me muero con Sofi Gala” –, El amor después del amor y Ciudad de pobres corazones.

Me pregunto: ¿Qué habrá sentido al gritar en el suelo de su ciudad, su casa, ante una multitud con el Monumento de la Bandera y el Río Paraná de testigos esa primera estrofa rabiosa?

En esta puta ciudad
Todo incendia y se va
Matan a pobres corazones
En esta sucia ciudad
No hay que seguir ni parar
Ciudad de locos corazones

Pensamos que era el final. No hay cuerpo que aguante tanta emoción ni arriba ni abajo del escenario. Se fue.

Volvió.

Cantó Del 63, su precoz biografía que un poco es la de todas las almas sensibles:

El siglo se muere y no cambia más Está agonizando en cualquier hospital
Nosotros tenemos la culpa y hay que solucionarlo
Llamemos al débil y al orador, al mozo, al poeta
Al músico, al peón
Llamemos a todos los hombres, que el banquete está listo

Siguió con Sale el sol, Mariposa Tecnicolor para llegar al final con Dar es dar.

¿Qué es una casa?

En la película-entrevista The places of Margueite Duras de Michelle Porte, la escritora dice: “Uno puede ver una casa como un lugar en el que refugiarse, un lugar donde buscar seguridad. Yo creo que es un espacio que anticipa otras cosas también. Otras cosas pasan más allá de lo cotidiano, lo seguro, reconfortante, hogar dulce hogar, etc. El horror de la familia es algo que está profundamente arraigado en toda casa. La necesidad de huir, todos esos impulsos suicidas, la casa lo contiene todo. Es extraño la gente que suele volver a su casa solo para morir. La casa es un lugar misterioso”

Pienso: ¿Qué es una casa? ¿Dónde es una casa? ¿Cómo se construye una casa? ¿Se puede huir de una casa? ¿Te puede expulsar una casa? ¿Se puede amar y odiar una casa, al mismo tiempo? ¿Cómo se vuelve a una casa?

No sé qué es una casa; pero asistí a un acontecimiento donde un músico popular nos conmovió en su casa y quizás es una forma de reconciliación con la casa de cada una de esas trescientas mil personas que nos emocionamos tanto como él. Y en tiempos donde nadie escucha a nadie, en tiempos donde todos contra todos, el resultado es gratitud: la música puede mucho.

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