Desde hace tiempo, el Jockey Club Córdoba enfrenta una situación complicada respecto del mantenimiento de la actividad ecuestre, que genera grandes gastos y plantea un diagnóstico donde las pérdidas sin resolver incrementan las deudas en relación al mantenimiento de su propiedad, ubicada en barrio Jardín.
Con más de un siglo de historia, el Hipódromo de Córdoba, emblema del Jockey Club, un espacio dedicado al turf, transita por estas horas su momento más crítico, donde los costos, la alta carga impositiva y la falta de apoyo estatal pusieron en jaque a una actividad que alguna vez fue símbolo de esplendor.
En los últimos días, se inició un plan de lucha que pone en alerta y movilización a todos los trabajadores del sector junto con propietarios y otras personas relacionadas al turf cordobés, en respuesta a las versiones de cierre del Hipódromo Córdoba.
Este lunes, se manifestaron en la puerta de ingreso al predio, sobre calle Celso Barrios, donde dialogamos con Marcelo Arévalo, socio del Jockey Club, propietario, entrenador y veterinario dentro de las instalaciones de barrio Jardín.
En declaraciones a Canal 10 y SRT Media, Arévalo fue quien transmitió la preocupación de unas 50 personas que ven peligrar sus fuentes de trabajo en el Hipódromo de Córdoba, y nos relató que “estamos en una situación de mucha expectativa, lamentablemente, ante la noticia que nos han dado a los socios, no así a la gente que trabaja todos los días en el hipódromo, sobre el cierre de la actividad hípica y el cierre de las agencias de captación de apuestas del Hipódromo de Córdoba.”
Al consultarle sobre qué significa esta preocupación en la práctica —que no va a haber más carreras, que se van a quedar sin trabajo muchas personas, qué actividad tienen allí esa gente…— el socio nos explicó: “el trabajo con los caballos de carrera es un trabajo muy personalizado, donde la mano de obra es imprescindible. Esa gente que hace muchísimos años, algunas personas hace más de 50 años que están participando de lo que es la actividad del hipódromo de Córdoba y ahora eso llevaría a un cese de actividades y del ingreso de estas familias y hoy estamos reunidos; hoy es un día feriado, tenemos un mínimo de actividad, pero tenemos empleados, peones de los caballos, hay entrenadores, propietarios, jockeys y gente que varea (varear caballos es el entrenamiento diario o ejercicio ligero realizado a caballos de competición —especialmente en polo y turf— para mantener su buen estado físico, musculatura y resistencia. Consiste en galopar o pasear al animal para evitar lesiones, relajarlo y entrenar comandos de rienda. Es realizado generalmente por un peón vareador), porque la actividad necesita de mucho personal para llevarse a cabo.”
Lo que les han dicho las autoridades del Jockey Club
Marcelo Arévalo también se refirió a la respuesta de las autoridades del Jockey Club respecto del cierre del hipódromo, y si no van a haber más carreras, respecto de lo que nos dijo que “la razón que aduce el Jockey Club es el defasaje económico que tienen por el pago del impuesto a las ganancias, que viene atado al ingreso, porque el hipódromo y las apuestas están gravadas, como lo están haciendo el club, sin fines de lucro; entonces, por esa razón sería que el hipódromo, si bien tiene muchísimo ingreso y muchísimo superávit en otras actividades, entre ellas, por ejemplo, el mismo colegio, que tiene una matrícula de 700 alumnos, y en otras actividades, la actividad fundacional, en este caso, que sería el hipódromo, la que dio origen al Jockey Club Córdoba, ellos la estarían queriendo dejar de lado porque no les es rentable.”
El rumor de un destino de proyecto inmobiliario
En alguna oportunidad surgieron versiones, rumores, respecto de que detrás de estos anuncios de cierre hay una intención de concretar un emprendimiento inmobiliario de algún o algunos desarrollistas para construir en el predio del hipódromo edificios, departamentos y hasta un shopping; respecto de lo que Arévalo señaló que “puntualmente yo le hice como socio esa pregunta al presidente del club y él me aseguró que eso no iba a ocurrir. De todas maneras, hace dos años también aseguró que el hipódromo de Córdoba no se iba a cerrar, y resulta que a fines del año pasado, en los cambios estatutarios, se votó para que la actividad fundacional y madre, la que estaba en el principio del estatuto, pasara a ser una actividad más dentro del club, con lo cual quedamos absolutamente desamparados y expuestos a la votación de cualquier asamblea que de la noche a la mañana nos puede borrar como si fuésemos cualquier otro tipo de actividad en el club.”
Proponen alternativas para evitar el cierre
Los socios y trabajadores argumentan que las actividades en el Hipódromo Córdoba pueden ser rentables, que hay que bajar los impuestos y que se puede seguir adelante, y lo han hablado con las autoridades del Jockey Club: “hemos hablado muchas veces, hace varios años que viene esta problemática, no es de ahora, y nos encontramos continuamente con una negativa; se han traído algunas propuestas, ninguna propuesta seduce, siempre hay un pero. El hipódromo estaba en lo que ahora es Barrio Jardín, se vendieron todos los terrenos, se hicieron donde habitualmente estaba el hipódromo emprendimientos inmobiliarios, incluso en la parte de la avenida Elías Jofré se hizo todo lo que es el paseo del Jockey, el shopping.”
“Nosotros, la vía pacífica es la que nosotros, por medio de esa vía, tratamos de hacer visible a nuestra actividad. Hay mucha gente que no sabe que toda esta gente vive de los caballos de carreras, que los caballos de carreras no son solamente apuestas como todo el mundo cree. Por otro lado también, estamos lamentablemente haciendo una nota en la puerta, porque parte de la invisibilización que quiere el club sobre nosotros es no permitirnos ingresar a hacer una nota y poder mostrarles a ustedes todo el desarrollo de la actividad que hace esta gente en el hipódromo”, manifestó el socio entrevistado.
“Lo único que me queda decir es que ojalá podamos llegar a reconsiderar algunas cuestiones que tienen que ver con el manejo de la actividad hípica y que las autoridades del Jockey Club estén dispuestas a recibir propuestas de gente que eficientemente pueda llevar adelante el desarrollo del Hipódromo y de la actividad en Córdoba”, concluyó Marcelo Arévalo.
La visibilización de este conflicto nos motivó la inquietud de ir a hablar con las autoridades del Jockey Club, quienes hasta el momento de realizar esta publicación no habían contestado nuestros mensajes para que se presten a la requisitoria periodística.
Sobre el final nos quedó la imagen de los rostros de algunas de las personas que trabajan en el Hipódromo del Jockey Club Córdoba, con una actividad hípica que es señera, que es histórica, que es simbólica en nuestra Córdoba y que tiene décadas de antigüedad.
Hoy hay un legado que está en riesgo; el Hipódromo de Córdoba, fundado en 1887, representa no sólo un espacio deportivo, sino también un patrimonio cultural para la ciudad.
Si el turf dejara de operar, cientos de personas que dependen directa o indirectamente de esta actividad perderían su sustento, porque la situación también impacta en el empleo de peones, cuidadores, empleados en agencias y otros sectores vinculados.
