Córdoba

“El amor todo locura”: microteatro sensorial y experiencia sibarita en Teatro Caracol

En un mundo donde la inmediatez suele aplanar la percepción, surge una propuesta que invita a detener el tiempo.
Bajo el nombre "El amor todo locura", el grupo de teatro Mevak presenta mucho más que un ciclo de obras breves; propone una memoria emocional que trasciende lo racional y busca despertar el asombro a través de una mirada vanguardista y experimental.

MEVAK on Instagram: "🎭✨ EL AMOR TODO LOCURA ✨🎭 Una noche para sentir, reír y vibrar con todos los sentidos 🔥 Tres obras de teatro breve explosivas te invitan a recorrer la delgada frontera entre el amor y la locura. Pasión, deseo, simbiosis y obsesión se entrelazan en un viaje emocional que no vas a olvidar. 🍷 Entre cada historia… ¡una degustación de vinos! Teatro y vino se fusionan en una experiencia sensorial única, sibarita y poética. 🎬 El amor todo Locura engloba 3 obras: Los ojos me han hecho mucho mal, Matar al Diván y Dos mujeres 👥 Elenco & Dirección Dirección: Marigel Vázquez Producción: Mevak Producciones Actores en escena: Andrea Real, Melisa Savino, Claudia García, Mario Cuomo y Selene del Río 🗓️ Todos los viernes de Abril (03/04 * 10/04 * 17/04 * 24/04) a las 21 hs 📍 Sala Caracol – Manuel Quintana 1464, Córdoba 🎟️ Entradas: $25.000 anticipadas / $28.000 en el teatro. 📞 Escribinos por WhatsApp: 3512713815 / 1131041988"

Una invitación a percibir con todos los sentidos

El propósito fundamental de este espectáculo es que el asistente no sea un mero observador pasivo. La propuesta busca romper las estructuras tradicionales de la percepción artística. Aquí, el arte se vive, se saborea y se recuerda. Es una experiencia diseñada para personas que valoran lo exquisito y lo sutil, conectando no solo con lo material, sino con el simbolismo emocional de cada detalle.
La premisa es clara: el mundo puede percibirse de un modo más intenso y consciente. Por ello, el encuentro se aleja del formato convencional para transformarse en un ritual de lo humano, una celebración del deseo, del temblor y del exceso, donde el espectador se permite ser afectado por lo que sucede en escena y en su propia copa.

El hilo conductor: la frontera entre el amor y la locura

El espectáculo se articula a través de tres piezas de microteatro unidas por una línea conceptual común: esa delgada y peligrosa frontera donde la pasión se confunde con la obsesión. A través de distintos estilos, el recorrido emocional propone que el deseo y la lucidez se entrelacen hasta volverse indistinguibles.
Para amalgamar estas historias, la puesta incorpora un elemento transformador: la cata sensorial de vinos. Entre cada representación, una sommelier profesional guiará una degustación especialmente curada para acompañar el tono de la obra precedente.
El vino no es un acompañamiento azaroso; funciona como un respiro que permite procesar las emociones suspendidas en el aire. El gusto, el aroma y la textura de cada cepa abren una nueva forma de habitar el relato.
Como el teatro, el vino exige entrega. Esta combinación transforma la velada en un espacio de introspección y placer compartido, donde la pregunta queda latente: ¿quién cura a quién cuando el amor y la locura se encuentran?

Las obras: un tríptico sobre la condición humana

En el espectáculo se presentan tres obras de microteatro:

Los ojos me han hecho mucho mal (Patricia Suárez)

La obra transcurre en la sala de espera de un consultorio oftalmológico, que se convierte en una metáfora del infierno: un espacio cerrado y eterno donde tres mujeres —Olga, Vanina y Virginia— quedan atrapadas en una convivencia absurda y corrosiva. A través del humor satírico, la pieza expresa una visión existencialista inspirada en Sartre, mostrando cómo el tormento no proviene del lugar, sino de la mirada y el juicio de los otros.
Cada protagonista está condenada a enfrentar lo que fue en vida y lo que niega de sí misma: Olga, la autoridad ridiculizada; Vanina, la actriz que vive entre simulacros; y Virginia, el amor romántico llevado a lo grotesco. La vista, símbolo central de la obra, representa tanto la percepción como el castigo: ver y ser vistas es su condena. Así, entre lecturas absurdas, visiones distorsionadas y reproches mutuos, la obra revela que el verdadero infierno es la imposibilidad de escapar de una misma y de la mirada de los demás.

“Los ojos me han hecho mucho mal“ Foto prensa

Matar al Diván (Patricia Suárez)

Esta obra se desarrolla en el territorio ambiguo donde la razón intenta contener al deseo. En el consultorio de una psicoanalista, el vínculo entre Ella y el Paciente se convierte en un campo de batalla entre el control y la fascinación. Lo que comienza como una sesión rutinaria deriva en una confrontación inquietante, en la que los límites entre la cordura y la locura, la profesionalidad y el deseo, el yo y el otro, se diluyen hasta el desconcierto.
El paciente desea sentirse amado y en esa necesidad se vuelve espejo de su analista, invirtiendo las posiciones de poder. Ella, que cree observar y analizar, termina siendo observada, analizada y desenmascarada. El amor aparece entonces como una forma de locura lúcida: ambos personajes se reconocen en su vulnerabilidad, en su deseo de comprender y ser comprendidos. Lo que en apariencia es una relación terapéutica se convierte en un duelo entre dos conciencias que se confunden, un juego de espejos donde ya no se sabe quién cura a quién ni quién está más perdido.

“Matar al diván” Foto prensa

Dos mujeres (Javier Daulte)

Dos mujeres se sitúa en un espacio íntimo y cotidiano, pero cargado de tensión: el departamento compartido de Alejandra y Clara, dos amigas que esperan la llegada de un hombre desconocido, contactado a través de un aviso en una revista. En esa espera —aparentemente banal— se despliega una trama de deseos contenidos, frustraciones, miedo al vacío y una necesidad desesperada de ser vistas y amadas.
El amor aparece aquí como una búsqueda de sentido, un intento por escapar de la rutina y del tedio existencial. Pero esa búsqueda, al no encontrar un objeto real que la sostenga, se vuelve delirio: el deseo de ser amadas se transforma en una forma de alienación, en un espejo roto donde ambas mujeres se confunden y se enfrentan.
La locura no se manifiesta en estallidos irracionales, sino en lo cotidiano: en la espera, en el diálogo repetitivo, en los celos absurdos, en la obsesión por los detalles mínimos. En esa aparente trivialidad, se revela la fragilidad de lo humano. Alejandra y Clara, más que amigas, son dos versiones de una misma soledad. La llegada del hombre funciona como símbolo de lo imposible: el amor como promesa siempre postergada, como ausencia que enloquece.
En el desarrollo de la obra, la línea entre el amor y la locura se vuelve difusa. Lo que empieza como una comedia ligera se transforma en un espejo existencial: el deseo se mezcla con la frustración, el juego con la desesperación, la amistad con la dependencia.
Dos mujeres propone una reflexión poética y perturbadora sobre el amor como forma de locura compartida, y sobre la necesidad de afecto como una de las expresiones más humanas —y más peligrosas— de la existencia.

Dos mujeres Foto prensa

Dirección: Marigel Vázquez. Producción: Mevak Producciones. Actores en escena: Andrea Real, Melisa Savino, Claudia García, Mario Cuomo y Selene del Río.

Agenda las funciones:

Sala: Teatro Caracol (Manuel Quintana 1464 – Bº Bajo Palermo, Córdoba).

Días: Viernes 03, 10, 17 y 24 de Abril de 2026.

Entradas: $25.000 anticipadas / $28.000 en el teatro. WhatsApp: 3512713815 / 1131041988

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