Camino a la Luna con marca argentina: entre el pluriempleo y la pérdida de científicos
El lanzamiento aeroespacial del proyecto Artemis II hacia la Luna incluyó al satélite argentino Atenea en una industria transformada desde el ingreso del multimillonario Elon Musk y la crisis económica que afrontan los científicos en el país.
Martín Salibe, Responsable de Transferencia de Tecnología y Vinculación del Instituto Argentino de Radioastronomía, se refirió al proceso científico que volvió a poner a la Argentina en el firmamento de los nueve países en el mundo con capacidad para llevar satélites al espacio.
"La construcción del satélite fueron siete meses y después fueron pruebas hasta ponerlo arriba de la nave", dijo Salibe en diálogo con el programa Otra Vuelta de Tuerca que de emite por las radios de la Universidad Nacional de Córdoba.
El científico aclaró que la misión de Atenea consiste en medir parámetros de radiación y la señal de GPS a más de 70 mil kilómetros de la tierra.
Salibe dijo que la industria aeroespacial experimentó un cambio profundo con el ingreso del magnate Elon Musk.
"Hay uno que paga el lanzamiento y arriba van un montón de satélites chiquititos, así bajan los costos de lanzamiento. Ahí nace el nuevo espacio con costos de producción mucho menores", agregó el integrante del IAR.
En medio de esta transformación global, el retroceso de los sueldos de los investigadores, la emigración y el pluriempleo son materia corriente en la realidad argentina, según comentó Salibe.
"En los últimos tres años perdimos casi el 30% del plantel técnico. Todos tiene puesta la bandera pero si no pueden comer no pueden hacer nada", señaló.
Salibe también dijo que en el proceso de construcción de una de las estaciones para albergar al Atenea, las jornadas de trabajo se suspendían porque los empleados a cargo debían completar sus salarios con el reparto de paquetes de Mercado Libre.