Con autoridad y buen juego, Boca arrancó su ilusión copera
El debut de Boca en la Copa Libertadores 2026 dejó un saldo positivo en términos de resultado y funcionamiento, aunque también expuso aspectos a corregir de cara a lo que viene. La victoria 2-1 frente a Universidad Católica, en condición de visitante, mostró a un equipo que logró imponer condiciones durante buena parte del encuentro, pero que terminó sufriendo más de lo previsto en los minutos finales.
El conjunto dirigido por Claudio Úbeda asumió el protagonismo desde el inicio y encontró rápidamente la ventaja a partir de un remate de media distancia de Leandro Paredes, quien fue uno de los puntos más altos del partido. A partir de ese momento, Boca manejó los tiempos del juego con mayor claridad, apoyado en la circulación de balón y en la ocupación de espacios en campo rival.
En la primera etapa, el dominio fue marcado. La estructura del mediocampo le permitió al equipo visitante sostener la posesión y limitar las aproximaciones del conjunto chileno, que optó por un planteo más conservador. La diferencia pudo ampliarse incluso antes del descanso, aunque la falta de precisión en los metros finales mantuvo el marcador abierto.
En el complemento, Boca volvió a golpear en un momento clave. Adam Bareiro capitalizó una jugada colectiva bien elaborada y estiró la ventaja, lo que parecía encaminar el encuentro hacia un cierre sin sobresaltos. Sin embargo, tras el 2-0, el equipo argentino redujo la intensidad, retrocedió en el campo y permitió que Universidad Católica creciera desde el empuje más que desde el juego.
El descuento del conjunto local, tras una acción con rebotes en el área, generó incertidumbre en los minutos finales. Boca se vio obligado a defender cerca de su arco y resistir una serie de envíos cruzados que pusieron a prueba su última línea, que respondió con solvencia en el tramo decisivo.
Más allá de ese cierre ajustado, el balance general resulta favorable. Boca mostró pasajes de buen fútbol, efectividad en momentos clave y jerarquía individual para marcar diferencias. Al mismo tiempo, la caída en la intensidad y la tendencia a replegarse tras ampliar la ventaja aparecen como señales de alerta en un torneo que exige regularidad y concentración durante los 90 minutos.
El triunfo le permite comenzar la fase de grupos en lo más alto de su zona y sumar confianza en el inicio de su camino internacional, con la expectativa de consolidar lo bueno y corregir los desajustes evidenciados en el tramo final del encuentro.