El conflicto en Medio Oriente parece lejos de alcanzar la paz después del bombardeo de Israel sobre el Líbano y el cierre del estrecho de Ormuz por parte del gobierno de Irán.
Los cerca de noventa muertos y más de setecientos heridos por el ataque que ordenó el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, pusieron en duda el anuncio del presidente Donald Trump sobre la postergación del ultimátum contra Irán.
Por más que tanto Netanyahu como Trump aseguraron que la zona del Líbano no estaba incluida en el acuerdo con los persas, las Fuerzas Armadas iraníes suspendieron el paso de los buques petroleros que abastecen a Europa y Asia.
"Si no cesan de inmediato las agresiones contra nuestro querido Líbano, daremos una respuesta contundente a los malvados agresores de la región", expresó la Guardia Revolucionaria Islámica en un comunicado que difundió la agencia de noticias iraní Tasnim.
Además, el presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, dijo que fueron violadas tres cláusulas del acuerdo con Estados Unidos: ataque al Líbano, la violación del espacio aéreo iraní y la denegación del derecho al enriquecimiento de uranio.
En cambio, Trump reclamó la reapertura del estrecho y aseguró que el bombardeo sobre el Líbano se trató de una "escaramuza" de Israel. Mientras que Netanyahu afirmó: "todavía tenemos objetivos por completar – y los alcanzaremos, ya sea por acuerdo o reanudando el combate".
