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Una reliquia de Reutemann sale a subasta y revoluciona al automovilismo

Un ícono del automovilismo mundial volverá a ser protagonista, aunque esta vez fuera de las pistas. Se trata de una Ferrari 312 T3 de 1978, el monoplaza que condujo Carlos Reutemann en el campeonato de Formula 1, que será subastado en un exclusivo evento internacional.

La operación estará a cargo de RM Sotheby’s y se realizará el próximo 25 de abril en Mónaco, uno de los escenarios más emblemáticos del calendario automovilístico. El vehículo, identificado con el chasis 036, tiene un valor estimado que oscila entre 4,5 y 5,5 millones de euros, lo que equivale a más de 6 millones de dólares en el mercado actual.

Este modelo formó parte de una etapa competitiva de Ferrari a fines de la década del 70. Reutemann lo utilizó en cuatro Grandes Premios durante la temporada 1978 —Suecia, Francia, Austria y Países Bajos— en un contexto de renovación dentro de la escudería, marcado por la salida de Niki Lauda y la llegada de Gilles Villeneuve.

Más allá de sus resultados en pista, el valor de este monoplaza radica en su peso histórico y en su estado de conservación. El auto cuenta con certificación oficial “Ferrari Classiche”, que garantiza la autenticidad de sus componentes principales, incluyendo motor, chasis y transmisión.

En términos técnicos, la 312 T3 está equipada con un motor bóxer de 12 cilindros y 3.0 litros, asociado a una caja manual de cinco velocidades, una configuración característica de la exitosa serie 312T, una de las más destacadas en la historia de la categoría.

Tras su etapa en competencia, el chasis 036 continuó ligado al equipo como unidad de reserva y también fue utilizado en 1979 por Villeneuve. Con el paso del tiempo, se consolidó como una pieza de colección altamente codiciada.

La subasta incluirá además otros vehículos históricos de Fórmula 1, pero la Ferrari vinculada a Reutemann aparece como uno de los lotes principales. Su venta confirma el creciente interés global por los autos de competición clásicos, especialmente aquellos asociados a figuras relevantes del deporte.

Con este contexto, el legado del piloto argentino vuelve a ocupar un lugar central, ahora en el mercado internacional del coleccionismo, donde la historia y la exclusividad cotizan tan alto como la velocidad.

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