Icono del sitio TribuTV

El periodismo, sin Estatuto y con ajuste y represión

El Estatuto del Periodista Profesional, vigente desde 1946, es la principal norma que regula la actividad en la Argentina: establece condiciones laborales, categorías profesionales, derechos básicos y la cláusula de conciencia, clave para garantizar el ejercicio libre del periodismo. Bajo el eufemismo de la “modernización”, el Estatuto vuelve hoy al centro del debate a partir de su derogación, mediante el artículo 194 de la Ley 27.742 (Reforma Laboral y Bases), que lejos de abrir una discusión sobre las condiciones laborales del sector, la clausura.

Su derogación no es inocente, sino que forma parte de un entramado de políticas que, desde la asunción del gobierno de La Libertad Avanza, en diciembre de 2023, reconfiguraron el escenario de la comunicación en el país. Las medidas han sido numerosas, de amplio alcance y carácter estructural, adoptadas mayoritariamente por decreto y con efectos regresivos en términos del derecho a la comunicación (1). En ese marco se inscriben, entre otras, la intervención del ENACOM, el vaciamiento del sistema federal de medios públicos, las modificaciones en el acceso a la información pública y la eliminación de las políticas de fomento al sector sin fines de lucro.

Fotorreporteros y periodistas reclaman justicia por Pablo Grillo, herido de gravedad durante la represión a una protesta de jubilados Imagen: Perfil.

En paralelo a estas transformaciones, desde sus primeros días el Gobierno instaló un clima de confrontación que colocó al periodismo como blanco de ataque y que, lejos de atenuarse, se profundizó año tras año. Las agresiones y descalificaciones, emitidas por el propio presidente y altos funcionarios, se dirigieron contra periodistas de distintos colores políticos, al tiempo que se incrementó la violencia digital, especialmente hacia periodistas mujeres. Según el monitoreo de libertad de expresión (2) del Foro de Periodismo Argentino, en 2025 se registraron 278 casos de ataques a la prensa, mientras que en 2024 ya se habían registrado 179, un 53% más que en 2023.

Al hostigamiento simbólico se suman las feroces represiones a manifestaciones sociales en la ciudad de Buenos Aires, en las que los trabajadores de prensa han sido objetivos recurrentes, como ocurrió con el fotorreportero Pablo Grillo, gravemente herido por el impacto de un cartucho de gas lacrimógeno mientras cubría una protesta de jubilados y organizaciones sociales, y que aún espera justicia un año después.

Este escenario se combina con condiciones estructurales de precarización que atraviesan al sector desde hace años. Datos del Sindicato de Prensa de Buenos Aires indican que en abril de 2025 (3) el 70,48% de los trabajadores de prensa del AMBA percibía ingresos por debajo de la canasta básica, mientras que el pluriempleo alcanzaba al 55%. Aunque se trata de datos concentrados en el área metropolitana, permiten dimensionar las condiciones de precarización en las que hoy se ejerce el periodismo.

El contexto actual no sólo explica el avance sobre el Estatuto, sino que también evidencia la necesidad de discutirlo. El mundo en el que nació el Estatuto ya no es el mismo. La expansión de las redes sociales no sólo modificó las formas de producir y consumir información, sino que también reconfiguró las tareas y rutinas del trabajo periodístico, al tiempo que concentró buena parte del modelo de negocios del sector, generando una crisis de sostenibilidad que se discute a escala global.

En ese marco, el sistema de trabajo sobre el que fue construido -basado en el empleo estable en relación de dependencia- también se transformó. Cada vez son más quienes ejercen la profesión sin patrón, por decisión o por necesidad, mientras disminuyen los puestos registrados. La figura del colaborador, reconocida en el propio Estatuto como una excepción dentro del sistema, hace años dejó de ser marginal, reflejándose en el creciente número de publicaciones firmadas por colaboradores/as en medios tradicionales.

Al mismo tiempo, en los últimos años crecieron y se consolidaron experiencias de medios autogestivos y comunitarios -estos últimos con larga trayectoria en la historia de nuestro país y que alcanzaron reconocimiento legal a partir de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual-, que operan en los márgenes de un sistema de medios altamente concentrado. Estas formas de trabajo ya no son excepcionales ni atípicas, e incluso engrosan las filas de afiliados de los sindicatos de prensa, como ocurre en el Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren), donde las y los trabajadores autogestivos representan más de la mitad del padrón.

Imagen: Foto: Julio Pereyra / Enfant terrible.

Es así que, la necesidad de discutir el Estatuto se vuelve imperiosa. No sólo en función de las transformaciones tecnológicas, que empujan a los trabajadores a una lógica de multitarea, sino también para que, al igual que en sus orígenes, pueda hacerse cargo de los cambios en la base social del trabajo periodístico, una realidad en la que la protección laboral ya no puede pensarse exclusivamente en términos de relación de dependencia.

A cinco décadas del golpe de Estado, y con la memoria viva de una de las etapas más terribles de nuestra historia que nos recuerda la censura, la persecución, la desaparición y el asesinato de trabajadores de prensa, queda claro que el control sobre la construcción del discurso público fueron herramientas centrales para imponer su proyecto político-económico a través del terrorismo de Estado. Hoy, las condiciones de trabajo periodístico -marcadas por la precarización, el hostigamiento, la represión y el desfinanciamiento- dan cuenta de nuevas formas de disciplinamiento. La eliminación del Estatuto del Periodista Profesional constituye un eslabón más de un proceso que amenaza la libertad de prensa y debilita la capacidad del periodismo para cumplir su rol social y democrático.

Notas:

(1) Las caracterizaciones aquí presentadas se basan en “El autoritarismo libertario: las políticas de comunicación del primer año de gobierno de La Libertad Avanza en Argentina” (Longo, De Toni y Segura, 2025).

(2) https://monitoreo.fopea.org/

(3) https://www.sipreba.org/wp-content/uploads/2025/06/2025-ENCUESTA-SIPREBA-FINAL-DIGITAL.pdf

* Licenciada y profesora universitaria en Comunicación Social de la FCC-UNC. Becaria doctoral del Conicet en Comunicación. Editora de Enfant Terrible y referente de la Red de Medios Digitales de Argentina.

https://que.fcc.unc.edu.ar/el-periodismo-sin-estatuto-y-con-ajuste-y-represion/

Salir de la versión móvil