Banda propia es una editorial independiente nacida en Concón, Chile, en 2019. Desde su inicio fue un proyecto de tres amigas, con diferentes recorridos en el mundo del libro, que pensaron un proyecto editorial para dialogar con el panorama de editoriales independientes ya existente.
Experiencias previas nos impulsaron a independizarnos en ese momento. Un poco en broma y un poco en serio, pensamos el nombre como un juego. Queríamos darle una vuelta a nuestras nociones de lo propio y lo colectivo, la idea de propiedad neoliberal desde alianzas más concretas y los oficios, y por supuesto darle una vuelta también al cuarto propio, y la propiedad como las bandas de música o de pájaros. Todo esto con la plena certeza inicial de que finalmente los nombres poco importan en un inicio y que se construyen con el tiempo, cambian de sentido, acepción, tono, cuando ya existe el recorrido concreto, en nuestro caso: publicar libros. Entonces pusimos en común lecturas, alianzas, gustos y apuestas gráficas, mapas narrativos y tradiciones intelectuales, aliadxs y amigxs que se fueron sumando a este nuevo proyecto sin tanto casillero previo, más que la posibilidad de que esos libros se contagiaran unos a otros y mostraran una constelación de los que nos parecía fascinante leer.
Para evitar la dispersión decidimos ceñirnos en un inicio a un plan bastante delimitado de tres colecciones que dieran un marco común. Tres colecciones: una completamente heredada y dos nuestras. La heredada, Destinos Cruzados ⎯originalmente de Lina Meruane, Alia Trabucco Zerán y Soledad Marambio⎯, también fue un proyecto de amigas que decidieron publicar libros en pequeño formato, crónicas sobre ciudades. De esa colección proviene Bogotanamente (Slavko Zupcic/Alejandra Costamagna), Berlín dividido (Juan Villoro/Matilde Sánchez), Chile golpeado (Yuri Herrera/María Moreno) y Escribir París (Silvia Molloy/Enrique Vila Matas).
En las colecciones completamente nuestras publicaríamos, dijimos, literatura latinoamericana viva incluyendo al Caribe en su amplitud idiomática y su condición de umbral hacia las Américas. En esta colección, que nombramos simplemente como Contemporánea, hemos publicado a Luciano Lamberti, Rita Indiana, Clyo Mendoza, Juan Cárdenas, María Moreno, los chilenos Matías Celedón, Juan Manuel Silva, Luis López Aliga, entre otrxs, y traducciones del Caribe de otras lenguas, el borde más poroso de un mapa continental: a la haitiana-estadunidense Edwidge Danticat, con Crear en peligro (crónicas) y Claire de luz marina (novela) ⎯muy pronto aparecerá también Estamos solos (We’re alone), su último libro⎯, a la escritora trinitaria-canadiense Dionne Brand, y más recientemente las poéticas del martiniqueño Édouard Glissant, proyecto que desarrollamos junto a la Universidad Veracruzana de México.
También decidimos crear una colección dedicada a la escritura “de mujeres” pero arrojadas a zonas más incómodas: queríamos traer historias e ideas para los debates de los feminismos contemporáneos, aportar perspectiva a discusiones de más larga duración en el marco de una genealogía de escrituras que no son lineales y que están llenas de impurezas. Para no correr el riesgo de que estos libros quedaran en el casillero de los libros históricos o patrimoniales, optamos por un modelo de colección en cuyo centro estuvieran los cruces entre lo antiguo y lo contemporáneo en diferentes niveles. Lo primero fue definir una apuesta visual tipográfica que resalta un nombre propio. Tipografías que desde su inicio han sido creadas por Harol Bustos especialmente para cada título, con el diseño editorial de Andrea Estefanía que complementa la conceptualización de cada uno de estos libros. Lo segundo fue decidir que todos los libros serían acompañados por ensayos de escritoras contemporáneas, contraviniendo la función tradicional del dispositivo prólogo como autorización para la “escritura femenina”. Con el tiempo, estos ensayos han cobrado estilo y autonomía propia: hemos invitado a escritoras como Diamela Eltit, Cynthia Rimsky, Lina Meruane, Alejandra Costamagna, Selva Almada, Alia Trabucco Zerán, Tiziana Panizza, Laura Fernández Cordero, Gabriela Wiener, Sonia Cristoff; María Moreno escribió durante 2025 la presentación de nuestro último título, Outside de Marguerite Duras. Llamamos a esta colección Perdita, un personaje de una comedia clásica, un satélite perdido, y gracias a María Moreno sabemos que también fue el nombre de la hija de Hilda Doolittle, Perdita Schaffner, que creció rodeada de poliamorosas y lesbianas.
Los Perdita a veces son libros iconoclastas, que desmontan el mito de la escritora totémica, como los de Rosa Luxemburgo, Virginia Woolf, Julieta Kirkwood. Otros son libros homenaje o libros contra la invisibilización histórica: Alice Guy, Sofia Tolstaia. Y otros, resultado de investigaciones, imposibles de realizarse sin un proyecto intelectual detrás: Eleanor Marx, Camila Henríquez Ureña, Mary Wollstonecraft. Hemos trabajado muchísimo con investigaciones y traducciones de Angelo Narváez León y Lucía Stecher Guzmán.
En esta colección, de cierto modo hemos puesto en marcha un modo de hacer libros. Muchos de estos libros no existen como tales en sus versiones e idiomas originales: son montajes, claves de lectura, traducciones, recorridos por materiales periféricos que quisiéramos dar a leer como novelas. La pregunta por qué constituye una obra en la escritura (de mujeres) es un antiguo problema (¿cómo se hace una autora? ¿cómo se escribe una revolución?). Esta colección persigue el valor a veces escurridizo que tienen los materiales laterales, la obra no publicada, ¡las cartas! Es un método de lectura, un modo de búsqueda, de especulación.
Con esas preguntas llegamos a Cine Vivo de Albertina Carri, uno de nuestros últimos libros, que en un principio fue solo una intuición, sin ninguna garantía. Nos conocimos con Albertina por Alice Guy, las memorias de la primera persona ⎯hasta ahora conocida⎯ que realizó una película de ficción en la historia del cine, El hada de los repollos, 1896. Después publicamos en Chile Lo que aprendí de las bestias, su primera novela. Y porque una cosa lleva a la otra, fue en su visita a Chile cuando comenzamos a pensar en este otro libro tentativo que recopilara su escritura dispersa y miscelánea (ensayos, charlas, guiones, instalaciones) y también textos inéditos. Cine vivo fue en su gestación lo que probablemente es cualquier antología: una carpeta informe, un derrotero de posibilidades. Esta carpeta se llamó La disolución. Con acceso compartido la fuimos organizando en una jerarquía tentativa y muchas dudas (¿Podía separarse lo heterobiográfico del porno? “Mostrare” era un texto que nos planteaba esa pregunta). Con los meses, La disolución se fue nutriendo con número desbordante de materiales recobrados de impresos, discos duros, mails, todos en diferentes formatos y estados, e imágenes, muchas imágenes. Y fue con la lectura de todo el material, al igual como ocurre con la mayoría de los libros de la colección Perdita, cuando surgió su forma actual, los cuatro nudos que lo componen ⎯Biográfico/herterobiográfico, Archivo y memoria, Zonas de contagio, Porno y política⎯. La decisión entonces fue que su organización no podía ser cronológica, tenía que funcionar como un organismo vivo, atravesado por la voz en off. El texto inicial, “Cine vivo: un artefacto”, iba a ser una meta-voz en off de todo ese recorrido. Por eso terminaríamos con las voces en off de Violeta y Vampira, de Las hijas del fuego y de ¡Caigan las rosas blancas! Un día antes de entrar a imprenta, “La herejía del cinematógrafo” pasó al final, porque tenía que ser una coda. El artefacto (misma palabra acertijo que rondaba los textos del libro) se conformó y todo el material de imágenes que recopilamos pasó a unas galerías virtuales contenidas en algunos QR. Este Cine vivo, el artefacto, es lo que aquí presentamos.
Lo que se viene:
- La aparición en Argentina de Outside, papeles diarios de Marguerite Duras, una recopilación de sus textos inclasificables publicades en la prensa francesa entre los años cincuenta y fines de los setenta. Libro presentado por el ensayo “La única, única”, de María Moreno.
- Participación en la Feria Internacional del libro de Buenos Aires, en el stand X, compartido con Ampersand, el hilo de Ariadna y Lote 42.
- Una nueva colección de ensayo y no ficción.
