Se viene un nuevo año de Gente que no, el ciclo de música electrónica y arte en el que se ensayan posibles
diálogos con el patrimonio histórico, artístico, arquitectónico y cultural de Córdoba.
La primera edición se presenta el viernes 17 desde las 19.00 en el Patio del Centro Cultural de la Universidad
Nacional de Córdoba.
En este primer encuentro, Gente que no presentará Espora, un espacio donde la música electrónica fluye,
donde cada sonido toma su forma en sesiones únicas e irrepetibles.
Espora nace como una apuesta por un producto artístico colectivo que enriquezca la cultura local en general y
sume a la diversidad de la escena electrónica underground de Córdoba en particular. Es comunidad,
pertenencia e intercambio cultural a través del sonido simple, minimal.
En el plano musical, quienes estarán a cargo serán Guille Arias y Romavek, proponiendo una sesión de
música electrónica orientada al minimal – house. Acompañará la propuesta una intervención de La Pendiente
compañía de danza que estará presentando “Limen”, bajo la dirección de Mariana Massera y la interpretación
de Martina Obulgen, Isabella Mosse, Luana Yuan y Dulcinea Ponce.
Gente que no es un ciclo de música electrónica y arte en el que se ensayan posibles diálogos con el
patrimonio histórico, artístico, arquitectónico y cultural de Córdoba. Es una experiencia que busca transformar
el modo de habitar espacios tan significativos como un sector patrimonial, un museo o una sala de
exposiciones.
El evento tiene lugar en el patio del Centro Cultural de la Universidad Nacional de Córdoba. Es una actividad
cultural que forma parte de la programación de dicho espacio y es organizado por la Subsecretaría de Cultura
de la UNC, con la participación de DJs y VJs locales, colectivos de artistas y un público diverso.
Gente que no integra música electrónica con diversas expresiones artísticas orientadas a dialogar con el
patrimonio. Incluye actividades de mediación cultural y la producción de contenidos audiovisuales para redes,
que, a partir de esta expresión musical, invitan a reflexionar sobre cómo convivimos —o no logramos convivir
— con nuestros espacios y entre nosotros.
En un contexto social en el que la música electrónica es blanco de críticas e incluso de prohibiciones, este
ciclo busca poner en valor algunas de sus virtudes como expresión cultural: su capacidad para convocar a
nuevos públicos a distintos lugares, alojar e impulsar el trabajo de diversos artistas, ofrecer un marco distinto
—y muchas veces inesperado— para experimentar un espacio, y demostrar que arte, patrimonio y presente
pueden convivir sin daño alguno.
Gente que no pretende poner en acto que, en las expresiones culturales contemporáneas y en quienes gozan
de ellas, no debemos ver una amenaza para el patrimonio, sino, justamente, su porvenir.
