El fútbol paraguayo vivió una de sus jornadas más oscuras este domingo en el Estadio Defensores del Chaco. Lo que debía ser la máxima fiesta del deporte entre Olimpia y Cerro Porteño se transformó, en pocos minutos, en un escenario de pánico y violencia que obligó a la interrupción definitiva del encuentro.
Treinta minutos de fútbol y el inicio del caos
El cronómetro marcaba apenas 30 minutos del primer tiempo y el marcador se mantenía en cero cuando el árbitro Juan Gabriel Benítez se vio obligado a detener las acciones. El foco del conflicto se originó en la Gradería Norte, donde la parcialidad de Cerro Porteño inició un enfrentamiento con efectivos de la Policía Nacional de Paraguay que fue aumentando rápidamente en intensidad.
Escalada de violencia y "trofeos de guerra"
La represión policial para intentar controlar los disturbios incluyó el uso de gas pimienta y balas de goma. Sin embargo, la situación alcanzó un punto de no retorno cuando un grupo de hinchas logró sustraerle el escudo a un oficial, exhibiéndolo ante la multitud como si fuera un "trofeo de guerra".
Ante la imposibilidad de contener los desmanes, las fuerzas de seguridad recurrieron al gas lacrimógeno. Debido a la acción del viento, los químicos se esparcieron por todos los sectores del estadio, afectando a miles de espectadores, entre ellos numerosas familias con niños que nada tenían que ver con los incidentes.
Invasión de campo como vía de escape
La desesperación por la asfixia provocó que cientos de personas invadieran el campo de juego, ya que era la única ruta de escape frente a los gases que inundaban las tribunas. En medio del descontrol, se observó a jugadores, paramédicos y bomberos asistiendo a los fanáticos afectados en una tarde que quedará marcada como un retroceso para el deporte regional.
La decisión oficial
Finalmente, Michel Sánchez, director de competiciones de la Asociación Paraguaya de Fútbol, anunció la suspensión total del partido. La autoridad fue tajante al declarar que "no existen las garantías mínimas para continuar", priorizando el bienestar de los presentes por sobre la competencia deportiva.
