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A los 81, corre para ganarle a la artrosis: tiene un solo riñón y es récord mundial

Tiene 81 años, nació en Coronel Suárez y vive en Olavarría. Su historia está lejos de lo común: compite a nivel internacional y sigue poniendo a prueba su cuerpo en cada desafío. Antes de llegar al deporte, su vida estuvo marcada por el trabajo: fue albañil, plomero y gasista, oficios que forjaron su resistencia y constancia.

Hace 25 años tomó una decisión que lo define: donó un riñón a su hijo. Lejos de frenar, siguió adelante con una vida activa que hoy lo encuentra corriendo con un solo riñón y acumulando más de mil competencias, muchas de ellas de larga distancia.

Héctor con su hijo Pablo quien le donó un riñón. Fotos: Gentileza Héctor Grunewald

En el mundo del atletismo, un ultramaratonista es quien supera los 42 kilómetros en una sola carrera. Héctor lleva 39 años corriendo —comenzó en 1987— y tiene registradas 24 carreras en la Asociación Mundial de Ultramaratón. Su rendimiento lo ubica entre los tres mejores del ranking en su categoría en pruebas de 48, 24, 12 y 6 horas, consolidando una trayectoria que sigue vigente.

Su vínculo con el atletismo nació casi por casualidad en la adultez, pero rápidamente se convirtió en una forma de vida. Sin planes estrictos ni entrenamientos sofisticados, corre con la lógica que guía su día a día: moverse para sentirse mejor. “Corre para que no lo alcance la artrosis”, repite, convencido de que el movimiento es su mejor medicina.

Fotos: Gentileza Héctor Grunewald

Desde el año pasado, busca participar en una ultramaratón en Hungría, a la que fue invitado por el comité organizador gracias a sus marcas. Sin embargo, no ha podido concretarlo por falta de recursos: necesita reunir 570 euros antes del 31 de mayo para cubrir la inscripción, y luego afrontar los gastos del viaje para un evento que se realizará del 3 al 9 de septiembre. Jubilado nacional, con ingresos mínimos, realiza trabajos ocasionales para poder sostenerse.

Su historia también es familiar. Su hijo —a quien le donó el riñón— es hoy atleta trasplantado y campeón mundial. Juntos transformaron el deporte en un proyecto compartido y en una forma de enfrentar las dificultades.

Fotos: Gentileza Héctor Grunewald

A pesar de los obstáculos, Héctor no baja los brazos. “Hay momentos en que uno no quiere seguir más por las dificultades que encuentra en el camino, pero hay que seguir”, dice. Convive desde hace 56 años con un problema en la columna, pero insiste en que la clave está en no quedarse quieto: “Si estamos muy pasivos, eso nos perjudica”.

Hoy, con más de ocho décadas, su meta es clara: seguir corriendo. Porque para él no se trata de ganarle al tiempo, sino de no dejar de moverse nunca.

Quienes quieran colaborar para que pueda cumplir su próximo objetivo pueden hacerlo a través de su alias: hector.80.agu.

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