Icono del sitio TribuTV

Desendeudar es verdadera libertad

En el año 2003, en un curso de posgrado, tuve de profesor al politólogo Atilio Borón, y contó una anécdota que nunca olvidé ni olvidaré. Dijo que, participando de una reunión del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en Nueva York, una noche se encontró cenando con unos prominentes ejecutivos de estos organismos multilaterales. Aprovechando el momento de distención e informalidad, se atrevió a preguntarles por qué ellos insistían tanto en el pago de la deuda externa de los países latinoamericanos, si eran deudas impagables. Y contó que la respuesta de uno de esos ejecutivos fue la siguiente: “Mire Atilio, yo tengo una pesadilla recurrente, y en esa pesadilla un presidente latinoamericano me llama para decirme que va a pagarnos toda la deuda”. Claro, lo que nos enseñaba Borón con esa anécdota real era que el gran negocio de la usura es tener agarrado del cuello al deudor, nunca que el deudor pague.

Aquella pesadilla que le contaron a Borón en los años ’90 y que Borón nos compartía en 2003, se hizo realidad el 15 de diciembre de 2005 cuando el presidente argentino Néstor Kirchner anunció el pago total de los 9.810 millones de dólares al FMI, que se concretó en enero de 2006. Luego, hizo lo propio el Brasil del primer gobierno de Lula. Hoy, a 20 años de aquello, Argentina encabeza el ignominioso ranking de países más endeudados de la región, con un total que supera los 320 mil millones de dólares, de los cuales, casi 60 mil millones de dólares son con el FMI.

Ahora, la pesadilla del banquero de Wall Street se volvió a concretar, porque otro presidente latinoamericano levantó el teléfono para saldar cuentas y cortar la dependencia. Es el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien anunció que su país pagó la totalidad de la deuda que tenía con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Se trata de 5.400 millones de dólares de una Línea de Crédito Flexible (LCF) tomado en 2020 por el ex presidente de la derecha neoliberal Iván Duque.

“Se ha pagado la totalidad de la deuda con el FMI, generada en el gobierno (de Iván) Duque. Eso significa que Colombia deja de estar sujeta a las condiciones onerosas que el FMI impone a países deudores”, explicó Petro.

En diciembre de 2020, el FMI otorgó a Colombia 5.400 millones de dólares, pedidos por Duque para estabilizar la balanza de pagos, y en aquel momento, el FMI agregó que ayudaría a “mantener suficiente liquidez internacional como seguro contra riesgos externos elevados”. En realidad, siempre el riesgo viene de los acreedores. Y así ocurrió durante estos años, imponiendo a Colombia la consabida receta de ajustes a la población y recortes de lo que llaman “gasto público”. Por eso, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, ahora aclaró: “Hemos cancelado la totalidad de la deuda con el FMI, no tenemos deuda con el FMI y eso ha hecho que nuestras conversaciones con ellos sean en otros términos, en otro lenguaje y en otras formas”.

El presidente Petro, por su parte, agregó: “Las reglas de juego han cambiado, el manual que normalmente se presenta en estas conversaciones era inaplicable”. Todo esto a poco más de un mes de las elecciones generales. Como en Colombia no existe la reelección presidencial, Gustavo Petro no puede presentarse, y el candidato oficialista es Iván Cepeda, quien marcha al frente en las encuestas con poco más del 35 por ciento de las intenciones de voto.

Las opiniones vertidas en cada columna son de exclusiva responsabilidad de sus autores. En consecuencia, no necesariamente responden a la línea editorial del medio.

Salir de la versión móvil