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La Fórmula 1, el fenómeno cultural que conquistó a una nueva generación de fanáticos

Para entender el furor actual de la F1, vale la pena hacer un breve recorrido por los sucesos más importantes de Argentina en el deporte automovilístico.

El legado de Fangio

Si bien las carreras de autos comenzaron desde la primera mitad del siglo XX, fue hasta mayo de 1950 que se consolidó oficialmente con el circuito de Silverstone en el Reino Unido, con Giuseppe Farina como el primer campeón mundial. En ese mismo año, un nombre comenzaría su carrera internacional en las carreras: José Manuel Fangio.

ya habían participado previamente en las carreras del Gran Premio, pero Argentina ganó protagonismo en 1952, con la inauguración del Autódromo de Buenos Aires, proyecto en el que participó Fangio, donde se llevaron a cabo 21 ediciones del Gran Premio.

Fangio arrasó no solo su tierra natal, sino que logró 5 títulos mundiales. Durante esta época el interés por la Fórmula 1 se mantuvo hasta el último Gran Premio en 1960. Después, Carlos Reutemann mantuvo en alto la esperanza local en la para pilotos argentinos, que a partir de los años 80 tuvo periodos intermitentes de actividad, siendo Gastón Mazzacane el último piloto argentino en F1 que se vio en las pistas de la F1.

Una nueva esperanza para Argentina

En el norte de Buenos Aires, en 2003, nació quién pondría de nuevo el nombre de Argentina en alto dentro del deporte automovilístico: Franco Colapinto.

Comenzó desde pequeño recorriendo pistas de karting en campeonatos nacionales y obtuvo su primer premio en 2016 a los trece años. Este fue tan solo el inicio de una carrera llena de éxitos que le dio el salto a la Fórmula 2, y la participación en un entrenamiento de la Fórmula 1 en julio de 2024.

El Gran Premio de Italia le dio su debut en una pista oficial en la competencia, tras de 23 años de no ver el nombre de un piloto argentino entre los participantes. Con su más reciente participación en el Gran Premio de Australia, se puso se puso en boca del mundo con una destacable maniobra al inicio de la carrera, donde evitó de manera sorprendente lo que parecía ser un choque seguro.

Su impacto cultural va más allá de la representación de un país que ya se había coronado como campeón gracias a Fangio; destaca por su impresionante trayectoria con tan solo 22 años. Hoy, el nicho de los fanáticos del automovilismo va más allá de los fieles seguidores de Fangio y Reutemman o de los amantes de las apuestas de la Fórmula 1en Argentina: alcanza a los más jóvenes. Franco es el rostro de una generación que tiene un sinfín de sueños.

La explosión de la Fórmula 1 como un fenómeno digital, llegó con las redes sociales cada vez más burbujeantes de entrevistas y compilaciones de Franco en sus mejores momentos dentro y fuera de la pista que amplían el alcance del deporte, demostrando que, además de un increíble piloto, Colapinto es capaz de robarse el corazón de todo el mundo con su gran carisma. Así, su aparición marca el despertar de una ilusión: traer el título de un Gran Premio de nuevo a Argentina.

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