El dato más contundente es que casi el 90% de los encuestados asegura que no logra ahorrar ni darse gustos.
Dentro de ese universo, más de la mitad directamente no llega a cubrir sus gastos básicos, mientras que otro segmento apenas logra cubrirlos sin margen.
El estudio de la consultora cordobesa Varianza revela que el 84,38% de los cordobeses considera que perdió poder adquisitivo en el último año, un número que refleja el impacto de la inflación sobre los ingresos.
Esta percepción se traduce en decisiones concretas: cada vez más personas buscan ingresos extra para sostenerse.
El informe muestra que el 49% de los encuestados tiene o está buscando un segundo empleo.
El fenómeno del pluriempleo deja de ser una excepción y empieza a consolidarse como una necesidad.
El pesimismo también domina las expectativas ya que el 60,9% cree que la situación económica no mejorará en los próximos meses, mientras que solo una minoría mantiene expectativas positivas.
La incertidumbre se instala como un factor estructural en el mercado laboral.
En este contexto, la reciente reforma laboral tampoco genera confianza: el 50,95% considera que empeorará su situación, mientras que solo un 5,45% cree que podría mejorarla.
El resto se divide entre quienes no esperan cambios y quienes no tienen una opinión definida.
El relevamiento también pone el foco en los ingresos: el 71% de los cordobeses gana menos de $1.200.000 mensuales, lo que marca un techo claro para el consumo.
Los niveles más altos de ingreso son minoritarios dentro de la muestra.
