En el corazón de barrio Argüello Norte, al noroeste de la ciudad de Córdoba, funciona el refugio diario de más de 100 niños y unas 60 familias. Sin embargo, la continuidad del comedor y espacio comunitario "Los Caruchines" pende de un hilo debido a un inminente proceso judicial de desalojo.
En diálogo con Canal 10, David Heredia, responsable del lugar, explicó que la situación escaló tras recibir notificaciones judiciales. Según Heredia, el conflicto tiene un trasfondo político: "Nos quieren quitar el espacio porque quieren poner un centro vecinal. Es una puntera política del barrio que nos manda una orden judicial alegando daños y perjuicios", señaló.
Un espacio recuperado por los vecinos
El proyecto nació del esfuerzo colectivo. Lo que hoy cuenta con biblioteca popular, ropero comunitario, cine móvil y talleres de literatura para adultos mayores, fue reconstruido por la propia comunidad. "Lo encontramos totalmente abandonado; no era habitable. Con firma de los vecinos hicimos que este espacio surgiera", recordó Heredia, destacando que el lugar cuenta incluso con sistemas de seguridad pagados por ellos mismos.
La preocupación central radica en que el comedor no tiene otro lugar a donde trasladarse. De concretarse el desalojo, las actividades de asistencia alimentaria y los talleres de formación quedarían suspendidos por completo.
Historias de contención
El impacto de "Los Caruchines" trasciende la alimentación. El espacio funciona como un centro de integración para personas con discapacidad y voluntarios internacionales.
José Paz, vecino del barrio, relató conmovido cómo el lugar es el único espacio de pertenencia para su hijo Jonathan, de 30 años y con discapacidad. "Acá él viene, practica dibujo, fútbol… tiene contención. El Estado nos abandonó totalmente y este lugar se mantiene a pulmón".
Además, el comedor mantiene convenios con la Universidad de Georgia (EE.UU.) y organizaciones de Alemania, recibiendo voluntarios que realizan pasantías anuales, como el caso de una joven alemana que actualmente colabora en las tareas diarias y define al lugar como "una familia grande".
El reclamo a las autoridades
Desde la organización social piden que la Justicia y la Municipalidad de Córdoba reconsideren la medida. El argumento de quienes impulsan el desalojo es la supuesta necesidad de invertir 2 millones de pesos para un centro vecinal en dicho predio.
"No están desalojando paredes, están desalojando niños y familias enteras", sentenció Heredia. Mientras la disputa legal avanza, los vecinos se mantienen en alerta, defendiendo un espacio que, según afirman, ya es patrimonio social de Argüello Norte.
