Natalia Mónaco presenta la exhibición antológica “Solo un instante” en el Paseo del Buen Pastor
La Agencia Córdoba Cultura invita a la inauguración de “Solo un instante”, exhibición antológica de la artista visual cordobesa Natalia Mónaco, con curaduría de Patricia Rizzo, que abrirá al público el lunes 8 de junio a las 19 en la Fotogalería del Paseo del Buen Pastor (Av. Hipólito Yrigoyen 325). La entrada será libre y gratuita.
La muestra reúne una selección de obras realizadas entre 1998 y la actualidad, ofreciendo un recorrido por la trayectoria de la artista y su permanente exploración de la fotografía a través de soportes y materiales no convencionales.
A lo largo de la exhibición, Mónaco propone un diálogo entre fotografía, pintura y otras disciplinas visuales, integrando transparencias, superposiciones, texturas y diversos formatos de impresión. Su trabajo se caracteriza por transformar la imagen fotográfica en un territorio de experimentación donde convergen lo analógico y lo digital, lo manual y lo conceptual.
Curada por Patricia Rizzo, la propuesta invita a descubrir un universo visual en constante transformación, donde la memoria, el tiempo y la materialidad de la imagen ocupan un lugar central.
La exposición permanecerá abierta hasta el 23 de agosto de 2026. Durante la inauguración se presentará el músico Mauro Sosa Moro, con un set orgánico digital.
Sobre la artista
Natalia Mónaco (Córdoba, 1977) es una artista visual interdisciplinaria que desarrolla su producción desde 1998, explorando las posibilidades expresivas de la fotografía, la pintura, la escultura y la cerámica. Su obra se caracteriza por la experimentación con materiales y soportes no convencionales, así como por la superposición de imágenes, transparencias y capas que generan nuevas lecturas visuales.
A través de un lenguaje que combina lo analógico y lo digital, lo pictórico y lo fotográfico, Mónaco investiga la transformación de la imagen, la memoria y los límites entre lo visible y lo oculto. Su trabajo se despliega en un territorio híbrido donde la imagen deja de ser un registro para convertirse en un espacio de exploración permanente, atravesado por el tiempo, el gesto y la materialidad.
