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Más allá: reseña de Fugarse de época, de Rucovsky

“Ante la catástrofe lo que se produce es una desorganización de nuestros saberes. Y una reorganización simultánea de los modos de gestión y administración política de la vida corporal. Una línea que se curva y se quiebra contradiciendo el orden espacial y temporal a la vez”, quien escribe habla de un terremoto en México. Pero resuena con tantos momentos de nuestra vida, quizá, para muchxs hable de la pandemia. Me acuerdo de la ciudad pandémica, de su soledad y su peligro, me acuerdo de artistas del graffiti y el muralismo viendo su lienzo, el tejido urbano, supervigilado e higienizado.

Desempleados y errantes, van entre las sombras, como arquitectos de la consigna que interrumpa el alfabeto de la publicidad y el patrimonio, usando fibrones de punta ancha para inscribir la fisura de su experiencia con un lenguaje viboroso/vigoroso en la rugosidad pública de las líneas verticales de la ciudad que marcan fronteras de propiedad, de uso, de vitalidades. Estas escrituras ingeniosas dejan algunas indicaciones posibles, como un neón que anuncia la salida de emergencia; hoy recuerdo una: "Antes vago que esclavo".

Me acuerdo de intentar las propias: ca(r)gar la viga o amar la vida. Y así buscar dónde el significante puede torcerse. Pienso que entre todas nuestras prácticas letradas hay una ansiedad por dejar huellas, hacer algún indicio del camino sinuoso que recorremos como infantes perdidos en este bosque maligno en el que algo huele mal. En el mercado editorial hay una tendencia a cosechar adjetivos para los enemigos de siempre -capitalismo, poder, presente, fascismo-; los enemigos son más diáfanos y camaleónicos que en el pasado. Los adjetivos no se adhieren a los sustantivos con la fuerza que alguna vez tuvieron, al margen de la aceleración y la puesta en abismo de nuestros recursos para producir mecanismos de intelección sobre el presente; nuestras bibliotecas y mapas arden antes de ser leídos.

Otro camino, el que toma el libro de Martín De Mauro Rucovsky, Fugarse de época. Cultura y precariedad en México, propone antes que un nombre para la época una cartografía de sus fisuras a partir de una serie breve pero contundente de síntomas y evidencias de escape a la red o a la atmósfera del presente. Desde la filosofía política contemporánea, Rucovsky viene pensando las implicancias en la cultura latinoamericana de la producción de ese orden de dispositivos de control y dominio que se aplican sobre la vida, el cuerpo y la carne, las formas en las que se organiza un modo de ser en un mundo definido por la desigualdad estructural, por la administración del sudor y la sangre, de las osamentas obreras y su musculatura llevada al vencimiento por la regulación del poder que busca optimizar hasta el último bostezo antes de que la prole caiga rendida ante los territorios del sueño.

La historia del neoliberalismo es la historia de una transformación espiritual de impacto global que asume en cada territorio sus rasgos regionales específicos, reorganizando las relaciones entre cuerpo y poder, verdad y saber, trabajo y vida, de manera tal que todo el sistema planetario gira alrededor del sol pardo y oscuro del mercado en tanto organizador de todo el conjunto social. Así, el libro de Rucovsky propone una historia posible del neoliberalismo en México. Aun para quienes no tengan un interés particular en la cultura mexicana o latinoamericana, el acercamiento a este problema resulta productivo: ¿cómo narrar la genealogía, la emergencia y consolidación de un régimen de acumulación basado en la democratización de la precarización de la vida social, en un territorio atravesado por una serie de rasgos culturales específicos -la tradición política mexicana, la situación de dominación patriarcal y colonial de Latinoamérica- como México?

Como narrador Rucovsky empieza el libro por un estado de la situación y las distintas lecturas sobre las condiciones de posibilidad del neoliberalismo en México. Su trabajo sobre el corpus estético está guiado en sus propias palabras “en tanto trabajo de reconstrucción y de arqueología cultural, las ficciones y materiales seleccionados son cajas de resonancias de los procesos de neoliberalización de lo social en cuyo centro adquiere importancia un saber el cuerpo que atiende a la certeza de la fragilidad y la vulnerabilidad compartida”. El libro retoma tres escenas o arenas de intervención estético-cultural de las vidas precarias que transforman desde sus prácticas de expresión material las condiciones subjetivas de la dominación que las subyuga. El primer capítulo se dedica a la lectura de la obra fílmica de Sarah Minter durante la década del 80 y el 90, cuyas películas sobre la vida cotidiana de los punks en México elaboran trayectos alternativos a la sintaxis de la buena ciudadanía, del buen trabajador, de la buena mujer o el buen hombre. El siguiente recorrido del libro interpreta y discute distintas elaboraciones memorialistas y archivos del trauma en torno al terremoto de septiembre de 1985 y sus largas derivaciones en la cultura mexicana. El último capítulo se dedica a presentar la experiencia de investigación y producción artística colectiva del grupo de costureras de Tláhuac, Agujas combativas. En todo este camino, Rucovsky retoma y propone conceptos de la filosofía política posfundamento y el giro afectivo, analizando en detalle las formas que toma la precariedad feminizada en las experiencias de despojo y resistencia en México.

Por lo menos, para quien escribe, lo más interesante -aquello que tiene la fuerza de insistir como reflexión y puesta en jaque de dudas y certezas- del libro es la capacidad de exponer la precariedad como un problema estético-cultural. Se ha discutido mucho, y se vive en cada ámbito de la vida, las implicancias de la precariedad: en la salud, dado que sobre todo después de la pandemia se han acelerado las crisis del sistema de asistencia sanitaria; en el campo del trabajo, que en Argentina gracias a Milei empieza a buscar su transformación en una nueva esclavitud apenas soportable, como indica la reforma laboral; o en las condiciones habitacionales, si seguimos el desencuentro global entre inquilinos y propietarios, turistas dispuestos a pagar Airbnb más allá de lo que los locales puedan pagar, desarrolladores inmobiliarios con pretensiones de urbanistas dispuestos a ahuecar la ciudad mientras se apropian y burlan de lenguajes y nominaciones previas, borrando la historicidad constitutiva al espacio social, como demuestra la experiencia reciente de Pocito Social Life del grupo Proaco. Es decir, es público y extendido que la precariedad está en toda esquina de nuestra vida; forma parte de los léxicos de la resistencia popular como en otra época las palabras "imperialismo" u "oligarquía" sintetizaban la figuración del horror encarnado en un significante. A esto, Rucovsky muestra que una forma de abordar el problema de la precariedad desde la estética y la cultura permite pensar no solo cómo desde el mundo del arte y los movimientos sociales se responde de manera contundente, creativa y activa a sus pésimas condiciones de existencia, sino que evidencia el lazo histórico, artificial y contingente de la precariedad. Es decir, definir la precariedad como fenómeno cultural es evitar circunscribirla al terreno de la naturaleza, lo necesario, lo dado, lo obvio y lo inevitable. Si hay salida de la precariedad, es desde la cultura, es decir, desde el orden de lo social que evidencia el making of de todo artefacto social; es en la estética donde se muestra que toda afectividad o sensibilidad, más que un dato psicológico, es una resultante de un largo proceso de negociación y dominación.

Rucovsky, como Milei o Peter Thiel, sabe que la batalla cultural es el horizonte de disputa de la organización social. Fuera de cualquier determinismo económico o de idea conservadora, el libro de Rucovsky testimonia formas posibles de renunciar a los mandatos del presente, de salirse de lo que parece infranqueable, de buscar una verdadera libertad colectiva. Para arruinar los instrumentos de gobierno de los cuerpos del neoliberalismo, este libro plantea “un análisis sobre la politicidad de los afectos y sus gramáticas culturales” ya que “sobre ese eje corre en paralelo, al modo de un subtexto, una analítica posible de los modos de desacato y de fuga en los modos de vida neoliberales”.

Martín De Mauro Rucovsky, Fugarse de época. Cultura y precariedad en México. Eduvim, 2025, 224 págs.

Para descargar un capítulo gratis https://www.eduvim.com.ar/descargas/fugarse-de-epoca/

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