Córdoba

“Uno de los últimos ritos paganos actuales vivos”: un análisis sobre la despedida al Indio Solari

La masiva y conmovedora despedida al Indio Solari abrió un profundo canal de debate sobre el impacto cultural de su figura. Para comprender la magnitud de este duelo que paraliza y moviliza al país tanto de forma presencial como virtual, el programa Ahora Noticias de Canal 10 dialogó con Santiago Torres, Licenciado, profesor de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), doctor en Psicología y presidente de la Fundación Psicología Analítica Junguiana.

Desde una perspectiva que combinó el análisis académico con la vivencia en primera persona, Torres abordó las vetas de un fenómeno inabarcable para las palabras y ensayó una explicación para aquellos que miran desde afuera sin lograr comprender la mística.

Lo inefable y los "exotéricos"

El especialista trazó una línea divisoria fundamental para estructurar el análisis de la obra y el impacto del exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

"Existiría un grupo de personas que no necesitan o no pueden o la idea de comprender es algo que escapa la palabra: lo sienten. Y aquellos que lo sienten, eso que escapa la palabra, no habría forma de que eso inefable sea abordado. Para el grupo de los ricoteros, esto que diré es una aproximación muy escasa, escueta", aclaró Torres de entrada.

El foco, entonces, se puso en dar respuesta al entorno que observa el fenómeno con distancia: "Para el otro grupo, para el grupo de los exotéricos con 'x', para aquellos que escuchan la música, la disfrutaron, pero no comprenden el fenómeno, lo que uno puede llegar a acercarles es el hecho de que esto no es algo que los convoque individualmente".

¿Cómo entender el fenómeno ricotero?: La perspectiva de un psicólogo

"Uno de los últimos ritos paganos vivos"

A diferencia de otros duelos nacionales de enorme peso emocional que se abordaron en la agenda pública, Torres diferenció la construcción de la comunidad ricotera de otras pérdidas masivas como la de Diego Maradona. En el universo del Indio, aseguró, operan lógicas de "comunidad", "idea de familia" e "iniciación".

"Acá hay una idea de compartir algo colectivo, que hace que se diluya la idea del yo en lo que es una participación mística. Esa participación mística es el encuentro de todas esas almas en un momento dado donde se sale del espacio de lo profano y se pasa al espacio de lo sagrado", describió el doctor en Psicología.

En ese sentido, lanzó una advertencia conceptual sobre la naturaleza del movimiento: "Hay que tener cuidado porque nos encontramos ante uno de los últimos ritos paganos actuales vivos. Lo estoy pensando desde un punto de vista de apropiación identitaria neopagana; cada uno encontró en esas letras la posibilidad de construir su identidad".

Para graficar el trasfondo de la palabra, Torres recordó que el término "pagano" proviene de pagus, que hace referencia a la aldea y a los aldeanos: "A los desplazados, a los que están por fuera de la consideración. Creo que eso es gran parte de lo que siente la persona que se ve convocada, independientemente de su pertenencia a clases sociales".

El líder chamánico y el mensaje oracular

Una de las preguntas clave del desglose de Ahora Noticias rondó sobre la delgada línea entre la identificación real y la imaginación de los millones de fanáticos que sienten que las canciones fueron escritas exclusivamente para ellos. Para Torres, ese límite carece de importancia debido al carácter de la experiencia.

"El líder en realidad no nos habla a nosotros, él no es el que habla: él representa el inconsciente colectivo de un grupo muy particular", señaló, citando los conceptos analíticos de Carl Jung. "El Indio ocupa un vacío que es muy diferente en cada uno de nosotros. Nos encontramos con él en diferentes momentos de la vida y sentimos que nos habló de forma personal. Eso es porque es un líder desde lo chamánico y porque su mensaje no es lineal, es un mensaje oracular".

"Él no nos dice qué pensar o qué sentir, nos invita a interpretar y a descifrar. Y esa apertura, esa invitación, esa dignidad a que cada uno de nosotros se encuentre en cada una de esas letras, es lo que lo vuelve tan especial", consideró.

Esta característica ubica al movimiento en una vereda estrictamente contracultural: "Vivimos épocas de narrativas individualistas que invitan al 'sálvese quien pueda', al 'hacelo vos mismo', a no invertir en lo productivo sino en algo individual. Pero acá hay una manifestación colectiva. En tiempos de mensajes cortos que entran en 30 segundos de un reel, hay también una poesía en permanente construcción y deconstrucción".

El mito que empieza a crecer

Haciendo un paralelismo con la idiosincrasia y la cultura popular argentina, el docente de la UNC subrayó que la muerte física no implica el cierre del fenómeno, sino el inicio de una etapa de mitificación exponencial, comparable con los mayores íconos de la historia nacional.

"La Argentina tiene un culto a las figuras que pierde. El Maradona posmuerte es mayor que el Maradona en vida; el Gardel posmuerte es mayor; el Perón posmuerte es mayor. Yo creo que todavía no estamos en condiciones de poder delimitarlo, ni siquiera creo que podemos pensar en lo que va a ser el Indio Solari para la Argentina", analizó.

Además, aportó un dato clave sobre la fisonomía de las convocatorias modernas, donde la presencia física del artista ya había pasado a un segundo plano: "Despedir el cuerpo fue tan importante porque hace diez años que vamos convocados a un lugar donde el líder no está en cuerpo presente. Es importantísima esa diferencia".

La misa y la cultura de "levantar al caído"

Frente a los históricos prejuicios mediáticos y sociales que estigmatizan a la comunidad de seguidores catalogándola como violenta, Torres contrapuso la experiencia empírica de las multitudes en paz y el espíritu solidario que rige en el pogo. "La manifestación de un millón de personas sin que hubiera un solo disturbio demuestra lo contrario. Lo que prima es el amor, el abrazar al otro, el levantar al caído".

Para cerrar, el psicólogo graficó este comportamiento con una fuerte vivencia personal ocurrida en los multitudinarios encuentros en la provincia de Córdoba: "En uno de los últimos encuentros en Jesús María, vi una escena muy particular: estaban en el medio de un gran descontrol jóvenes en un estado dionisíaco y cae uno de ellos en el medio. Se abrieron todos, pusieron su cuerpo y recibieron el golpe de los demás hasta que se levantó. Es la lógica de los recitales: a levantar al caído, nadie se cae".

"Eso nos demuestra que lo dionisíaco no implica lo negativo. Hay una cuestión de familia, de decir 'hay que poner el cuerpo' y que solamente a través del sacrificio del cuerpo—que se ve en estar saltando hasta la extenuación, en el golpearse, en quedar dolorido, en tatuarse para que ese dolor marque la piel—se lleva ese símbolo que nos hermana a unos con otros", concluyó.

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