Las encuestas nacionales más recientes coinciden en arrojar un panorama de economía personal ajustada para alrededor de dos tercios de los electores, vs un tercio o menos con una situación relativamente acomodada. Según la última medición de consultora Delfos, casi 2 de cada 3 argentinos adultos percibían como muy o algo probable tener dificultades para afrontar los gastos del mes de mayo, vs 31% que no (gráfica arriba). La situación resultó algo menos aguda respecto al pico de abril pero, aun así, el malestar marcó el segundo valor más alto de la serie anual. La brecha desfavorable es de -34 puntos porcentuales (pp). “La sociedad empieza a evaluar qué costo tuvo la estabilización macroeconómica en términos de empleo, ingresos y calidad de vida”, amplía el informe.
La encuesta de D´Alessio/IROL reportó que la percepción de empeoramiento de la situación económica personal respecto al año pasado se mantuvo en un nivel pico por segundo mes consecutivo: 68%, vs 28% que dice experimentar una mejora. El registro optimista se sostiene en el piso de la serie, contra un pesimismo que más que lo duplica, con una brecha de -40 pp.
En tanto, la última medición de Reale-Dalla Torre (RDT) también ubicó a la autopercepción positiva en un nivel piso, vs una negativa en nivel pico: 34,3% vs 64,4% (gráfico arriba), lo que arroja una brecha desfavorable de -30,1 pp, la más amplia en el trimestre medido (de marzo a mayo).
Con apenas matices en las cifras, el pesimismo en la dimensión económica personal termina impregnando las miradas sobre la situación macro: la más reciente encuesta de Giacobbe (gráfico arriba) mostró que 36% de los electores percibe una mejora (acumulado de 12,7% que respondió rápidamente + 23,3% que dijo lentamente), vs 54,4% que ve un deterioro (14,6% lentamente + casi 40% que observa un rápido empeoramiento). Si se suma a ese malestar neto el 8,1% que ve una economía estancada, la brecha desfavorable es de -26,5 pp.
El informe va un paso más allá: presuponiendo una crisis económica como base, indaga qué proporción de electores cree que lo peor ya pasó y cuántos creen que está por venir. El resultado es 40,3% vs casi 58% (gráfico arriba). En este caso, el “optimismo” se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a La Libertad Avanza (LLA) en las elecciones de medio término de octubre pasado: 40,7%.
Proyección Consultores no partió del presupuesto de crisis, sino que procuró cuantificarlo: según el informe, 61,4% de los argentinos creen que el país efectivamente atraviesa una crisis económica, vs casi 31% que opinan lo contrario (gráfico arriba). En este caso, el “optimismo” replica el voto duro de LLA (el 30% que eligió a Javier Milei en las primarias de agosto de 2023 y la primera vuelta de octubre del mismo año), vs un pesimismo que lo duplica.
De las encuestas realizadas en lo que va de junio, la primera que midió la variable economía fue la de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés (Espop/Udesa). Reportó 30% de satisfacción vs 66% de insatisfacción (gráfico arriba), un saldo desfavorable de -66 pp.
El evolutivo de la serie longitudinal muestra que desde septiembre de 2025 la satisfacción con la política económica viene en caída, dentro de un declive generalizado (gráfico arriba).
En síntesis:
- aunque el relato del gobierno nacional celebra la estabilidad macroeconómica, en la dimensión de la economía personal predomina el malestar en todas las mediciones recientes
- la sensación de deterioro personal y de crisis económica es generalizada
- el pesimismo dominante también permea la evaluación de la política económica del oficialismo.
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