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Comunidad y resistencia: la novela «Aldao» de María Teresa Andruetto llega al cine

Los documentalistas Darío Arcella y Marina Rubino llevarán a la pantalla "Aldao" (2023), la última novela de la escritora cordobesa María Teresa Andruetto. En un contexto crítico para la cultura, el proyecto avanza a fuerza de cooperativismo, complicidad vecinal en las sierras y una profunda convicción ideológica.
Lejos de los manuales del cine industrial, la película propone un formato híbrido. "No es un largometraje de ficción. Partimos desde el hecho documental", aclara el director.
Por un lado, el film registra el proceso creativo real de Andruetto en su casa de Cabana (sus rutinas de escritura, lectura y corrección). Por el otro, ese registro dialoga con recreaciones ficcionales de la novela, enfocadas en las cuatro generaciones de mujeres que atraviesan la trama, tocando temas complejos como la militancia, la identidad, la dictadura y el encierro.

Redes comunitarias en las sierras

La generosidad de Andruetto cimentó las bases de la producción al ceder los derechos. Para la escritora, ver el rodaje a pocas cuadras de su casa es una experiencia conmovedora: "Es un delirio maravilloso porque son gente de la zona que conozco de otras funciones: una trabaja en el Conicet, el otro es taxista, otro es el hijo de la profe de yoga", celebra.
La dirección actoral está a cargo de María Mauvesin (docente de la UNC), quien coordinó un elenco local que la autora califica de "espectacular". Aunque Andruetto no interviene en las decisiones operativas, respalda la mirada de los realizadores: "Me encanta la concepción que sustenta un cine así, siempre con una línea ideológica fuerte".
El rodaje, que comenzó simbólicamente un 24 de marzo con tomas en una marcha real en Córdoba Capital, recorre escenarios emblemáticos de la provincia. Entre las locaciones principales se encuentra el histórico hospital psiquiátrico de Oliva (fundado en 1914), que funcionará como el hotel del libro, y el Centro Cultural Tierra a la Vista en Unquillo.
Para Arcella, la historia remueve fibras personales de su juventud: "De alguna manera viví en insilio; los temores de aquella época me colocaron en un encierro. Esas raíces con la realidad me conmueven". Actualmente, el equipo busca escenarios específicos para recrear los años 70, como la recepción de un hotel antiguo y un exterior urbano para filmar la escena de un secuestro.

Hacer de la precariedad una fortaleza

La producción se sostiene bajo un esquema estrictamente cooperativo. Marina Rubino, a cargo de la gestión operativa, analiza con crudeza el panorama actual: "Las condiciones para trabajar en Argentina están complicadas, y más con un tema que tiene que ver con memoria, verdad y literatura. Por el momento no hay honorarios".

Sin embargo, la sólida trayectoria del binomio genera confianza. "Estamos recién saliendo con el bote para cruzar el río", grafica Arcella. El próximo paso será armar la carpeta para buscar fondos destinados a la posproducción. Fieles a su ética, el director concluye: "Como este es un trabajo cooperativo, cuando entre dinero, vamos a hacer un reparto".

(Fuente Perfil)

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