Economista analizó la inflación: “La vida sigue cara y los salarios alcanzan para menos cosas”
Tras la difusión del último Índice de Precios al Consumidor de 2025, el gobierno festejó que la inflación anual fue la más baja desde 2017. Sin embargo, el 2,8% fue mucho más de lo esperado y la tendencia alcista viene sin interrupción desde mayo. Por eso, muchos economistas marcaron que este dato fue una muy mala noticia para el país. “Si bien es la más baja de los últimos años, la inflación se estabiliza en el nivel promedio que estuvo entre 2006 y 2020. Todo después de un esfuerzo colosal, brutal, de la sociedad argentina, y de la pérdida de muchas capacidades estatales”, puntualizó Lavih Abraham, economista y miembro del Mirador de la Actualidad, el Trabajo y la Economía (MATE).
En conversación con el programa Fuerte y Claro, Abraham contrastó los números de la inflación con el costo social que tuvieron las medidas para alcanzarlo: caída de los salarios tanto públicos como privados y de los haberes jubilatorios y desfinanciamiento de políticas de todo tipo a cargo del Estado. “Todo el esfuerzo colectivo enorme puesto al servicio de volver a la misma estación que había hace algunos años. Es difícil de digerir el discurso de que esto vale la pena. Se abarató lo importado pero la vida sigue muy cara y los salarios alcanzan para menos”, indicó, y ejemplificó que las prendas de vestir aumentaron muy por debajo del nivel inflacionario pero “la carne aumentó 55%” y “los alquileres subieron 80%, 95% o 100% según la región”.
El economista advirtió que el funcionamiento económico del país tiene un déficit de dólares y que la pregunta clave para el futuro es “cuánto puede durar la ayuda externa” que el gobierno recibió del FMI y de Trump para mantener la estabilidad y el tipo de cambio. “La Argentina real, productiva, produce dólares. Exporta más de lo que importa. Pero la Argentina financiera, endeudada, sobre todo desde que Caputo endeudó gravemente al país en la gestión de Macri, se consume mucho más dólares que lo que produce la economía”, explicó.
Para Abraham, la de Milei “no es una buena gestión en lo económico” porque más allá de la inflación se observan caídas en la industria, el comercio y la construcción, destrucción del poder de compra de los salarios y una pérdida marcada de puestos de trabajo formales. En su último informe, MATE reveló que se perdieron 308.934 puestos de trabajo formales desde que asumió Milei.
“Vamos hacia algo donde hay más autoempleo, rebusque de changas. Modelos muy similares a los que vemos en otros países latinoamericanos como Perú, Colombia o Paraguay, donde la tasa de desocupación es baja porque la gente se emplea como puede: vendiendo torta fritas, medias o en alguna plataforma de delivery. ¿Esa gente está ocupada? Sí. ¿Tiene derechos laborales, aguinaldo, vacaciones, seguridad social, licencias por maternidad o vacaciones? No, no tienen nada de todo eso. Vamos a ese mercado laboral latinoamericanizado”, concluyó Abraham.