Un compositor en la cancha: Shostakovich y el fútbol
Dmitri Shostakovich, además de ser uno de los más representativos compositores del siglo XX, fue un futbolero apasionado, hincha del Zenit de Leningrado (hoy San Petersburgo). No solo iba a la cancha cada vez que podía, sino que además llevaba registros meticulosos de partidos, horarios, alineaciones y estadísticas en cuadernos comunes, pero ordenados de una manera llamativa, cómo si fueran partituras de sus más logradas obras sinfónicas. En una época sin bases de datos online, ni análisis deportivos como los de hoy, Shostakovich funcionaba casi como una computadora humana del fútbol, capaz de reconstruir campeonatos enteros a partir de números y memoria. También escribió artículos sobre este deporte y se comenta que tenía un carnet oficial de árbitro, aunque no está del todo claro si lo obtuvo por formación o como reconocimiento.
El equipo Zenit reconoce y valora a Dmitri Shostakovich hasta el día de hoy, como uno de sus seguidores más ilustres y lo incorpora con devoción y mucho respeto a su memoria histórica, especialmente en el período que va de los años treinta a la década de 1960. En la página web oficial del club pueden encontrarse artículos, notas y actividades dedicadas a Shostakovich y a su vínculo con el fútbol y con su querido Zenit. Dmitri Dmitrievich Shostakovich fue testigo presencial del partido en el que esta escuadra ganó la Copa de la Unión Soviética, en 1944, al vencer 2–1 al CDKA Moscú en la final. Fue el primer gran título del club y un recuerdo entrañable y significativo para él, cómo un bálsamo en medio de la segunda guerra mundial, meses después de que terminara el terrible asedio nazi a Leningrado (su Séptima Sinfonía, “Leningrado” trasciende las notas y se convierte en documento material y espiritual de esa cruel página de la historia mundial).
Dmitri Shostakovich creó además, una obra directamente futbolera: “La edad de oro” (1930), un ballet en el cual un equipo de fútbol soviético es el eje central del argumento. Cabe señalar que el deporte estuvo presente en distintas creaciones musicales del siglo XX. En ese grupo están: “Jeux” de Claude Debussy, alrededor de un partido de tenis, “Sports et divertissements” de Erik Satie, "Una solitaria pista de esquí" de Jean Sibelius, “Some Southpaw Pitching” de Charles Ives, que hace clara referencia al béisbol y “Rugby" de Arthur Honegger—, en estos casos el deporte aparece como un gesto, un pretexto, una idea o un clima.
Creo que el fútbol se convirtió en ese espacio seguro y sin ataduras, donde Shostakovich se podía distender sin presiones externas, dónde podía sentir la energía de la tribuna y disfrutar de la destreza individual y colectiva, viviendo la emoción transparente de la competencia deportiva. Allí era un ciudadano más, en medio de la muchedumbre de aficionados y no el compositor famoso, censurado y tildado de formalista en múltiples ocasiones. Dmitri Shostakovich decía que el fútbol era el ballet de las masas, con justa razón. El fútbol fue el hobby más serio que tuvo en su vida, ya que era su perfecto escape emocional, pero más que eso, creo que amaba este deporte y lo vivía con gran pasión.
Por Hadrian Avila Arzuza, Director de orquesta, graduado del Conservatorio de San Petersburgo. Actualmente Director Artístico de la Orquesta Sinfónica de la UNC y de la Orquesta Académica del Teatro del Libertador.