La ropa importada se desploma y arrastra a la industria local pero el consumo no repunta
El mercado textil argentino atraviesa una tormenta: precios récord en caída, demanda paralizada y fábricas locales en alerta roja.
La apertura comercial y la eliminación de los “valores criterio” en Aduana provocaron un derrumbe de precios de hasta 25% en dólares en ropa y telas importadas durante el último año.
Sin embargo, la caída no logra reactivar el consumo, golpeado por la pérdida del poder adquisitivo de los argentinos, según el informe de la Fundación Pro Tejer.
El relevamiento correspondiente a enero-octubre de 2025 muestra un fenómeno doblemente crítico: más productos importados y más baratos, un cóctel que ahoga a la industria nacional.
“Las autoridades no han nombrado casi nunca la palabra industria. Lo único que han dicho es: adaptense o mueran”, denunció Luciano Galfione, presidente de Pro Tejer, en referencia a las declaraciones recientes del ministro de Economía, Luis Caputo, y del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Los números son contundentes:
| Rubro | Variación volumen | Variación precio promedio |
|---|---|---|
| Ropa terminada | +166% (32.324 t) | -24% (u$s 23.463 → u$s 17.850) |
| Confecciones | +217% | -26% |
| Tejidos de punto | 39.000 → 95.000 t | -27% |
Galfione explicó que la eliminación de los valores de referencia dejó el mercado a merced de importaciones a precios de remate, especialmente desde China.
El impacto se refleja también en los precios relativos. Según datos del IARAF, el rubro “Prendas de Vestir y Calzado” cayó un 16,9% desde 2017, mientras sectores como Restaurantes y Hoteles crecieron 24% y Alimentos y Bebidas un 10,1%.
“El mercado interno se derrumba y los sectores productivos no son prioridad para esta administración”, agregó Galfione, sintetizando la frustración de los empresarios textiles ante un escenario donde la competencia internacional presiona los precios y amenaza el empleo local.
El desafío de la industria argentina ahora es doble: sobrevivir al aluvión de importaciones y recuperar consumidores que, pese a los precios más bajos, no compran por falta de poder adquisitivo.