Papelón Monumental: Tigre humilló a un River sin alma y el Monumental estalló
El Estadio Monumental fue testigo de una debacle futbolística inesperada que terminó por quebrar la paciencia de la hinchada "millonaria". River Plate, desarmado y aturdido, ofreció una de sus versiones más mustias bajo la conducción de Marcelo Gallardo, cayendo sin atenuantes por 1-4 ante un Tigre que supo explotar cada una de las falencias defensivas del local.
Una defensa de papel y un verdugo conocido
La pesadilla comenzó temprano. A los diez minutos, Tiago Serrago —jugador cedido por River— abrió el marcador tras un error de cobertura por la banda de Matías Viña. El golpe dejó anímicamente K.O. al equipo, que se adelantó por inercia y quedó expuesto a las contras letales del "Matador".
Antes del descanso, una combinación entre Ignacio Russo y David Romero terminó con un zurdazo de este último para el 0-2. En el complemento, el panorama no mejoró pese a los cambios: un error grosero de Aníbal Moreno le regaló el tercero a Ignacio Russo, quien minutos más tarde sellaría su doblete y el 0-4 parcial tras otra asistencia de Romero. El descuento de Rivero sobre el final fue apenas un dato estadístico en una noche de horror que incluyó, además, la expulsión de Fausto Vera.
El estallido del Monumental
El cuarto gol de Tigre fue el detonante de un clima "irrespirable". El estadio, que hasta entonces había mantenido un apoyo expectante, explotó en un grito unánime: "Jugadores, la conch… de su madre, a ver si ponen huevos, que no juegan con nadie". La frustración generalizada evidenció un quiebre profundo entre el plantel y su gente.
La tensión también tuvo blancos individuales. Facundo Colidio fue retirado entre una silbatina ensordecedora al ser reemplazado, quedando en el centro de las críticas por su bajo desempeño. Muchos hinchas optaron por abandonar sus lugares antes del pitazo final, incapaces de seguir presenciando la paliza.
Cifras que duelen
Esta derrota no es solo un golpe emocional, sino también histórico. River volvió a recibir cuatro goles en su propio estadio después de nueve años (la última vez fue el 2-4 ante Boca en 2016). Además, la estadística reciente es alarmante: el equipo de Núñez ha perdido cinco de sus últimos seis encuentros en el Monumental, perdiendo la mística de una localía que antes parecía inexpugnable.