Robert Duvall, ícono del cine, murió a los 95 años: de El Padrino a Apocalypse Now
La industria cinematográfica mundial se viste de luto tras la confirmación del fallecimiento del legendario actor estadounidense Robert Duvall, quien murió este domingo a los 95 años, de forma pacífica en su casa, acompañado por su familia y su esposa, la actriz argentina Luciana Pedraza. La noticia fue comunicada por ella a través de sus redes sociales, donde lo despidió con palabras de profundo amor y gratitud.
Una carrera cinematográfica monumental
Duvall tuvo una carrera que abarcó más de seis décadas y se consolidó como uno de los intérpretes más respetados de su generación. Su trayectoria incluye una enorme variedad de papeles —desde papeles icónicos hasta dramas íntimos— que lo convirtieron en un referente del cine estadounidense y mundial.
Algunos hitos de su carrera incluyen:
- Su debut cinematográfico como Boo Radley en To Kill a Mockingbird (1962), una de las primeras apariciones que llamó la atención crítica.
- El papel de Tom Hagen en The Godfather (El Padrino) y su secuela, considerado uno de los roles más influyentes en la historia del cine de gánsteres.
- Su memorable interpretación del teniente coronel Bill Kilgore en Apocalypse Now, donde personificó a un oficial militar excéntrico y carismático.
- Su trabajo en Tender Mercies (Gracias y favores, 1983), que le valió el Oscar al Mejor Actor, consolidando su reputación como uno de los grandes dramáticos de Hollywood.
A lo largo de su vida profesional, Duvall recibió siete nominaciones al Oscar, además de múltiples Globos de Oro, premios Emmy y otros reconocimientos que subrayan su versatilidad y profundidad como intérprete.
Escena inolvidable en Assassination Tango, bailando junto a su mujer
Un amor argentino y una vida compartida
Una de las facetas más entrañables de la vida de Duvall fue su relación con Luciana Pedraza, una actriz y directora argentina nacida en Salta. La pareja se conoció en Buenos Aires en 1996, cuando ella se le acercó espontáneamente en una panadería y lo invitó a un evento cultural, sin saber inicialmente quién era. A pesar de una diferencia de edad de más de cuatro décadas, surgió un fuerte vínculo.
Se casaron en 2005 y compartieron más de veinte años de vida juntos, combinando cine, tango y proyectos solidarios, incluidos esfuerzos filantrópicos en el norte de Argentina. Duvall, quien también abrazó la cultura del tango a través de la película Assassination Tango —dirigida por él mismo y protagonizada junto a Luciana—, siempre destacó la importancia de su esposa en su vida personal y profesional.
Luciana lo despidió públicamente describiéndolo como “su amado esposo, querido amigo y uno de los más grandes actores de nuestro tiempo”, y destacó cómo su pasión por contar historias y su humanidad trascendieron la pantalla grande.
El legado de un maestro
Robert Duvall deja un legado duradero en el cine mundial: un repertorio de personajes inolvidables, una carrera que desafió la clasificación por géneros y estilos, y una manera de actuar que combinó autenticidad, disciplina y humanidad. Su versatilidad lo llevó desde westerns hasta dramas íntimos, siempre con la honestidad emocional que lo caracterizó.
Al despedirlo, colegas, críticos y espectadores destacan no solo su impacto artístico, sino también su calidad humana, reflejada en una vida llena de curiosidad, disciplina y pasión por la actuación.